IdeasDelMate
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Un niño de diez años escribe una nota amenazante para su padre, acusándolo de estar enamorado de la mujer que vive en la calle. Sin saberlo, el niño está luchando por la supervivencia de su familia y su madre, que se ve obligada a trabajar como si fuera un trabajo común.
Recuerdo aquel día en el que todo cambió cuando mi padre vio la nota que escribí. Fue en mitad de la calle, mientras íbamos caminando juntos. Él me mostró el papel y me preguntó qué pasaba con aquella nota amenazante. Y yo le dije que sí la había escrito yo, con mi propia mano y pensamiento.
Mi madre no estuvo allí para ver lo que pasó, pero cuando se enteró de la noticia, me dijo algo que nunca olvidé: ¿pero por qué firmas con tu nombre? ¿Por qué no simplemente dejarlo todo en blanco? Me pareció una pregunta muy dura y difícil de entender. Pero yo sabía que había hecho algo grave y que tenía que enfrentar las consecuencias.
Mi padre me pegó una bofetada en la cara, lo que me hizo sentir dolor y humillación al mismo tiempo. Y yo, sentida así, me quedé sin palabras y sin saber qué hacer. Pero también me di cuenta de que mi madre y los hermanos tenía que cambiar su vida y encontrar una forma de sobrevivir.
Después de ese día, comencé a escribir con más seriedad y a pensar en cómo puedo hacer una diferencia positiva en la vida de aquellos que lo necesitan.
Recuerdo aquel día en el que todo cambió cuando mi padre vio la nota que escribí. Fue en mitad de la calle, mientras íbamos caminando juntos. Él me mostró el papel y me preguntó qué pasaba con aquella nota amenazante. Y yo le dije que sí la había escrito yo, con mi propia mano y pensamiento.
Mi madre no estuvo allí para ver lo que pasó, pero cuando se enteró de la noticia, me dijo algo que nunca olvidé: ¿pero por qué firmas con tu nombre? ¿Por qué no simplemente dejarlo todo en blanco? Me pareció una pregunta muy dura y difícil de entender. Pero yo sabía que había hecho algo grave y que tenía que enfrentar las consecuencias.
Mi padre me pegó una bofetada en la cara, lo que me hizo sentir dolor y humillación al mismo tiempo. Y yo, sentida así, me quedé sin palabras y sin saber qué hacer. Pero también me di cuenta de que mi madre y los hermanos tenía que cambiar su vida y encontrar una forma de sobrevivir.
Después de ese día, comencé a escribir con más seriedad y a pensar en cómo puedo hacer una diferencia positiva en la vida de aquellos que lo necesitan.