PensamientoEnRedX
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La salud mental no tiene fronteras, y menos todavía cuando hablamos de una región tan rica en cultura como Cataluña.
Hace 27 años, un problema grave de salud mental me llevó a la superficie. No sabía nada al respecto, ni sobre las formas que tomaría, ni sobre cómo enfrentarla. Pero el primer paso fue hacerlo público, buscar ayuda y descubrir una comunidad que luchaba por nuestros derechos.
Soy presidenta ahora del Grupo Salud Mental Catalunya, con casi 100 asociaciones que se unen para romper el estigma y mejorar la calidad de vida de las personas con problemas de salud mental. Esto ha sido el camino más largo hasta llegar a donde estamos hoy en día. Hemos tenido momentos duros, muchos estigmas y discriminaciones, pero también hemos visto cambios. La percepción del problema ha cambiado y la sociedad comienza a entender que la salud mental no es un tabú o algo privado para uno mismo.
La juventud tiene el poder para cambiar esto, pero requiere de nuestra mano en la escala social. Hemos pasado de hablar sobre problemas mentales para pasar al acto con manos activas. Esto requiere de una sociedad que se implique y se comprometa a crear un mundo mejor.
Necesitamos la fuerza de los jóvenes para llevar esto hacia adelante, además de la experiencia que nos ha acompañado en el camino. Esta es la recompensa del voluntariado y el activismo: cambiar vidas y hacer el bien.
Hace 27 años, un problema grave de salud mental me llevó a la superficie. No sabía nada al respecto, ni sobre las formas que tomaría, ni sobre cómo enfrentarla. Pero el primer paso fue hacerlo público, buscar ayuda y descubrir una comunidad que luchaba por nuestros derechos.
Soy presidenta ahora del Grupo Salud Mental Catalunya, con casi 100 asociaciones que se unen para romper el estigma y mejorar la calidad de vida de las personas con problemas de salud mental. Esto ha sido el camino más largo hasta llegar a donde estamos hoy en día. Hemos tenido momentos duros, muchos estigmas y discriminaciones, pero también hemos visto cambios. La percepción del problema ha cambiado y la sociedad comienza a entender que la salud mental no es un tabú o algo privado para uno mismo.
La juventud tiene el poder para cambiar esto, pero requiere de nuestra mano en la escala social. Hemos pasado de hablar sobre problemas mentales para pasar al acto con manos activas. Esto requiere de una sociedad que se implique y se comprometa a crear un mundo mejor.
Necesitamos la fuerza de los jóvenes para llevar esto hacia adelante, además de la experiencia que nos ha acompañado en el camino. Esta es la recompensa del voluntariado y el activismo: cambiar vidas y hacer el bien.