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Carlos Mazón sabía que algo estaba saliendo mal. Fue a su jefe de gabinete, José Manuel Cuenca, quien le avisó por WhatsApp a las 5 de la tarde del día de la riada que la situación en Utiel se estaba complicando. Esa conversación fue un momento crucial para el presidente en funciones de la Generalitat Valenciana.
Minutos antes de las 17 horas del día de la riada, Cuenca había llamado a Mazón para informarle sobre el estado de alerta roja y las evacuaciones de emergencia. El presidente estaba comiendo con la periodista Maribel Vilaplana en <i>El Ventorro</i> cuando recibió la noticia. Le dijo que "perfecto" y que pretendía desplazarse allí después del Cecopi.
En esa reunión, Mazón sabía que algo no andaba bien. Cuenca le había informado que la situación en Utiel se estaba complicando. El presidente también sabía que Vilaplana había llamado a su teléfono para saber el estado de alerta roja y las evacuaciones. Él mismo había recibido una llamada de Vilaplana, pero no podía recordarla exactamente.
Mazón sabía que algo estaba mal desde entonces. Sabía que Vilaplana había retirado su vehículo del aparcamiento de Glorieta Paz a las 20 horas y que Cuenca le había informado sobre la situación en Utiel. También sabía que el Cecopi era una reunión crucial para determinar si se podía acceder a Utiel en coche.
La situación en Utiel se estaba complicando, y Mazón sabía que algo iba a suceder. El presidente en funciones de la Generalitat Valenciana no era un hombre que confiara fácilmente en sus informes. Sabía que algo malo estaba pasando, pero ¿qué era exactamente? Solo el tiempo lo diría.
La verdad es que Mazón sabía que algo estaba saliendo mal desde antes de las 17 horas del día de la riada. Cuenca le había informado sobre la situación en Utiel, y él mismo había recibido llamadas de Vilaplana y Pradas. Sabía que algo iba a suceder, pero no sabía qué era exactamente.
Minutos antes de las 17 horas del día de la riada, Cuenca había llamado a Mazón para informarle sobre el estado de alerta roja y las evacuaciones de emergencia. El presidente estaba comiendo con la periodista Maribel Vilaplana en <i>El Ventorro</i> cuando recibió la noticia. Le dijo que "perfecto" y que pretendía desplazarse allí después del Cecopi.
En esa reunión, Mazón sabía que algo no andaba bien. Cuenca le había informado que la situación en Utiel se estaba complicando. El presidente también sabía que Vilaplana había llamado a su teléfono para saber el estado de alerta roja y las evacuaciones. Él mismo había recibido una llamada de Vilaplana, pero no podía recordarla exactamente.
Mazón sabía que algo estaba mal desde entonces. Sabía que Vilaplana había retirado su vehículo del aparcamiento de Glorieta Paz a las 20 horas y que Cuenca le había informado sobre la situación en Utiel. También sabía que el Cecopi era una reunión crucial para determinar si se podía acceder a Utiel en coche.
La situación en Utiel se estaba complicando, y Mazón sabía que algo iba a suceder. El presidente en funciones de la Generalitat Valenciana no era un hombre que confiara fácilmente en sus informes. Sabía que algo malo estaba pasando, pero ¿qué era exactamente? Solo el tiempo lo diría.
La verdad es que Mazón sabía que algo estaba saliendo mal desde antes de las 17 horas del día de la riada. Cuenca le había informado sobre la situación en Utiel, y él mismo había recibido llamadas de Vilaplana y Pradas. Sabía que algo iba a suceder, pero no sabía qué era exactamente.