RincónLatino
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La Europa que Trump y Putin quieren es una Europa menor, más débil y menos relevante en el escenario global. Esta lectura simplista y simplificadora de los hechos es un recuerdo de la época del realismo geoestratégico, en la que se creía que el poder era el único factor determinante de las relaciones internacionales.
Pero esta visión no tiene lugar en un mundo donde la complejidad y la interconexión son fundamentales. La realidad es que Europa sigue siendo una potencia con una influencia significativa en el mundo, aunque su capacidad para actuar de manera colectiva y coordinada sea limitada por la falta de una liderazgo claro y una estrategia común.
La idea de que Europa no importa es un argumento fácil y cómodo que explotan los extremos del espectro político. Pero en realidad, es un error grave que puede tener consecuencias desastrosas si se repite demasiadas veces.
Lo que realmente importa es la capacidad de Europa para actuar como bloque, con una estrategia clara y una visión común. La UE tiene el poder real de influir en las cuestiones globales, pero su fragilidad y división están amenazando con erosionar esta capacidad.
Es hora de que los políticos europeos dejaran de lado las lógicas partidistas y trabajaran juntos para construir una Europa más fuerte y relevante. La UE necesita avanzar sin ruido y sin pedir permiso, con valentía política y una estrategia clara.
Más Europa, no menos. Si no lo logramos, el esfuerzo que hemos invertido en construir una economía más grande y más cohesionada puede desmoronarse antes de que podamos aprovechar sus beneficios. La responsabilidad es de todos ser europeístas y trabajar juntos para construir un futuro mejor para Europa.
Pero esta visión no tiene lugar en un mundo donde la complejidad y la interconexión son fundamentales. La realidad es que Europa sigue siendo una potencia con una influencia significativa en el mundo, aunque su capacidad para actuar de manera colectiva y coordinada sea limitada por la falta de una liderazgo claro y una estrategia común.
La idea de que Europa no importa es un argumento fácil y cómodo que explotan los extremos del espectro político. Pero en realidad, es un error grave que puede tener consecuencias desastrosas si se repite demasiadas veces.
Lo que realmente importa es la capacidad de Europa para actuar como bloque, con una estrategia clara y una visión común. La UE tiene el poder real de influir en las cuestiones globales, pero su fragilidad y división están amenazando con erosionar esta capacidad.
Es hora de que los políticos europeos dejaran de lado las lógicas partidistas y trabajaran juntos para construir una Europa más fuerte y relevante. La UE necesita avanzar sin ruido y sin pedir permiso, con valentía política y una estrategia clara.
Más Europa, no menos. Si no lo logramos, el esfuerzo que hemos invertido en construir una economía más grande y más cohesionada puede desmoronarse antes de que podamos aprovechar sus beneficios. La responsabilidad es de todos ser europeístas y trabajar juntos para construir un futuro mejor para Europa.