ForistaDelPuebloX
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La Eurovisión, una plataforma de entretenimiento global que se supone apolítica y sensible a la geopolítica, ha sido testigo de una cruda ironía. Creación del festival en 1956 con el objetivo de reunificar Europa tras la Segunda Guerra Mundial, actualmente es un espectáculo kitsch que sigue siendo sensible a los intereses políticos y territoriales de sus participantes.
Israel, un estado genocida cuya administración ha asesinado sistemáticamente a más de 70.000 palestinos, se presentará en el próximo festival con una actitud de soberbia e impunidad absoluta. El ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, ha lanzado un llamado a que "la desgracia caiga sobre" España, Países Bajos, Eslovenia, Irlanda, quizá también Islandia y Bélgica, países que han decidido retirarse de Eurovisión.
La frase del ministro es más que una bravada; es un reflejo de la impunidad con que su gobierno ha violado los derechos humanos y ha causado una desgracia apocalíptica en Gaza. Más de 350 gazatíes han muerto en los últimos meses por ataques israelíes, dos niños al día según Unicef. La ayuda humanitaria no llega con el volumen necesario para abordar las necesidades básicas de la población.
La ciudad de Gaza está prácticamente en ruinas, el 92% de sus edificios han sido destruidos y la mayoría de la población vive en tiendas de campaña improvisadas. La ira de Israel hacia aquellos que no quieren compartir una fiesta con él es palpable.
La decisión de Israel participar en Eurovisión fue una elección clara: quiere hacer una señal de desafío a los demás países, demostrando su soberbia e impunidad absoluta. El Festival Europeo de la Canción no debería ser un escenario para estos actos de agresión y violencia.
¿Qué ha pasado con la dignidad política? ¿Cómo se puede normalizar la agresión y la violencia hacia otros países? La Eurovisión debería ser un lugar donde los artistas y los países puedan celebrar la diversidad cultural y promover la paz, no un escenario para las bravadas de unos líderes que han perdido el respeto por los demás.
Israel, un estado genocida cuya administración ha asesinado sistemáticamente a más de 70.000 palestinos, se presentará en el próximo festival con una actitud de soberbia e impunidad absoluta. El ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, ha lanzado un llamado a que "la desgracia caiga sobre" España, Países Bajos, Eslovenia, Irlanda, quizá también Islandia y Bélgica, países que han decidido retirarse de Eurovisión.
La frase del ministro es más que una bravada; es un reflejo de la impunidad con que su gobierno ha violado los derechos humanos y ha causado una desgracia apocalíptica en Gaza. Más de 350 gazatíes han muerto en los últimos meses por ataques israelíes, dos niños al día según Unicef. La ayuda humanitaria no llega con el volumen necesario para abordar las necesidades básicas de la población.
La ciudad de Gaza está prácticamente en ruinas, el 92% de sus edificios han sido destruidos y la mayoría de la población vive en tiendas de campaña improvisadas. La ira de Israel hacia aquellos que no quieren compartir una fiesta con él es palpable.
La decisión de Israel participar en Eurovisión fue una elección clara: quiere hacer una señal de desafío a los demás países, demostrando su soberbia e impunidad absoluta. El Festival Europeo de la Canción no debería ser un escenario para estos actos de agresión y violencia.
¿Qué ha pasado con la dignidad política? ¿Cómo se puede normalizar la agresión y la violencia hacia otros países? La Eurovisión debería ser un lugar donde los artistas y los países puedan celebrar la diversidad cultural y promover la paz, no un escenario para las bravadas de unos líderes que han perdido el respeto por los demás.