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Un duro golpe para Rusia: Ucrania destruye el Mi-26, el helicóptero más grande del mundo. Las fuerzas ucranianas han logrado un golpe devastador para Moscú al destruir la aeronave rusa Mi-26, considerada como el helicóptero más grande y poderoso del mundo.
Este aparato, que tiene capacidad para transportar hasta 90 soldados en un solo vuelo, es fundamental para las operaciones militares rusas. Su gran tamaño permite llevar vehículos militares pesados de hasta 5 toneladas de carga, lo que lo convierte en una herramienta indispensable en cualquier teatro de operaciones.
Pero lo que hace aún más difícil para Rusia la reconstrucción del Mi-26 es el hecho de que actualmente no tiene acceso a los motores ucranianos D-136 que equipan estas aeronaves. La pérdida de este tipo de motores es un golpe significativo para Moscú, ya que son fundamentales para mantener la capacidad de fabricación del Mi-26.
El Servicio de Seguridad de Ucrania ha confirmado el ataque mediante el publicación de un vídeo en el que se puede observar a un dron kamikaze impactando contra el helicóptero. El vídeos muestra una gran cantidad de humo y escombros después del impacto, lo que sugiere que la aeronave sufrió un daño grave.
El Mi-26 es capaz de alcanzar velocidades máximas de 295 km/h y está equipado con dos motores turbohélice D-136 que tienen una potencia total de 22.000 caballos. Su peso máximo es de 56.000 kg, con un peso en vacío de 28.200 kg.
La bodega de carga del helicóptero cuenta con una longitud de 12 metros y una anchura de más de 3 metros, lo que permite transportar vehículos militares pesados de hasta 5 toneladas. La pérdida de este tipo de aeronaves es un golpe significativo para Rusia, ya que no tienen la capacidad de fabricarlas de manera efectiva.
La destrucción del Mi-26 es un golpe duro para Vladímir Putin y su gobierno, que se ven obligados a reconstruir una gran cantidad de unidades que no pueden ser reemplazadas con facilidad. La situación es especialmente complicada porque Rusia ya ha estado intentando fabricar helicópteros similares durante años sin tener éxito.
En resumen, la destrucción del Mi-26 es un golpe significativo para Rusia y Ucrania, que se ven obligados a enfrentarse a una gran cantidad de pérdidas y dificultades en el futuro. La situación es compleja y requiere atención constante de las partes involucradas.
Este aparato, que tiene capacidad para transportar hasta 90 soldados en un solo vuelo, es fundamental para las operaciones militares rusas. Su gran tamaño permite llevar vehículos militares pesados de hasta 5 toneladas de carga, lo que lo convierte en una herramienta indispensable en cualquier teatro de operaciones.
Pero lo que hace aún más difícil para Rusia la reconstrucción del Mi-26 es el hecho de que actualmente no tiene acceso a los motores ucranianos D-136 que equipan estas aeronaves. La pérdida de este tipo de motores es un golpe significativo para Moscú, ya que son fundamentales para mantener la capacidad de fabricación del Mi-26.
El Servicio de Seguridad de Ucrania ha confirmado el ataque mediante el publicación de un vídeo en el que se puede observar a un dron kamikaze impactando contra el helicóptero. El vídeos muestra una gran cantidad de humo y escombros después del impacto, lo que sugiere que la aeronave sufrió un daño grave.
El Mi-26 es capaz de alcanzar velocidades máximas de 295 km/h y está equipado con dos motores turbohélice D-136 que tienen una potencia total de 22.000 caballos. Su peso máximo es de 56.000 kg, con un peso en vacío de 28.200 kg.
La bodega de carga del helicóptero cuenta con una longitud de 12 metros y una anchura de más de 3 metros, lo que permite transportar vehículos militares pesados de hasta 5 toneladas. La pérdida de este tipo de aeronaves es un golpe significativo para Rusia, ya que no tienen la capacidad de fabricarlas de manera efectiva.
La destrucción del Mi-26 es un golpe duro para Vladímir Putin y su gobierno, que se ven obligados a reconstruir una gran cantidad de unidades que no pueden ser reemplazadas con facilidad. La situación es especialmente complicada porque Rusia ya ha estado intentando fabricar helicópteros similares durante años sin tener éxito.
En resumen, la destrucción del Mi-26 es un golpe significativo para Rusia y Ucrania, que se ven obligados a enfrentarse a una gran cantidad de pérdidas y dificultades en el futuro. La situación es compleja y requiere atención constante de las partes involucradas.