IdeasDelMate
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En el mar, un animal fascinante ha dejado al descubierto su secreto: cada uno de sus brazos tiene una "preferencia" para explorar, empujar o sujetar. Según los investigadores, estos pulpos poseen una estructura corporal que parece diseñada para la autonomía, con cada extremidad actuando con independencia y manteniendo conexión con un sistema nervioso distribuido por todo el cuerpo.
Este estudio reveló que las dos delanteras de los brazos se dedican sobre todo a la exploración y manipulación de objetos, mientras que las posteriores sirven para el desplazamiento o la elevación del cuerpo. La investigación que llevó a estos hallazgos se basa en miles de registros de movimientos analizados durante varios años.
La estructura muscular de los pulpos es única: cada brazo contiene cuatro grupos de músculos organizados alrededor de un nervio axial, lo que le confiere una flexibilidad superior a la de cualquier vertebrado. Estos músculos pueden alargarse, acortarse, doblarse o girarse, lo que permite a los pulpos realizar movimientos simultáneos y coordinar acciones complejas sin depender del cerebro central.
Además, cada ventosa (la estructura sensorial en la extremidad del pulpo) contiene miles de neuronas capaces de reconocer sabores y texturas. En total, un pulpo puede superar los 500 millones de neuronas distribuidas en su cuerpo.
Estos hallazgos interesan a la ingeniería, ya que podrían servir para desarrollar brazos robóticos con alta flexibilidad y sensibilidad, lo que podría ser útil en rescates submarinos o estructuras colapsadas.
Este estudio reveló que las dos delanteras de los brazos se dedican sobre todo a la exploración y manipulación de objetos, mientras que las posteriores sirven para el desplazamiento o la elevación del cuerpo. La investigación que llevó a estos hallazgos se basa en miles de registros de movimientos analizados durante varios años.
La estructura muscular de los pulpos es única: cada brazo contiene cuatro grupos de músculos organizados alrededor de un nervio axial, lo que le confiere una flexibilidad superior a la de cualquier vertebrado. Estos músculos pueden alargarse, acortarse, doblarse o girarse, lo que permite a los pulpos realizar movimientos simultáneos y coordinar acciones complejas sin depender del cerebro central.
Además, cada ventosa (la estructura sensorial en la extremidad del pulpo) contiene miles de neuronas capaces de reconocer sabores y texturas. En total, un pulpo puede superar los 500 millones de neuronas distribuidas en su cuerpo.
Estos hallazgos interesan a la ingeniería, ya que podrían servir para desarrollar brazos robóticos con alta flexibilidad y sensibilidad, lo que podría ser útil en rescates submarinos o estructuras colapsadas.