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"El evento del futuro: un sinfín de sensatez"
En la era de la velocidad, donde cada segundo cuenta y la atención es un lujo que pocos pueden permitirse, los eventos se han convertido en el terreno de batalla para las grandes corporaciones. Pero ¿qué significa exactamente este evento del futuro? ¿Qué sensatez implica organizar una experiencia que deba estar alineada con el propósito de la empresa?
La respuesta es simple: todo. La sostenibilidad, la tecnología y el compromiso social están conviviendo en un nuevo terreno donde cada detalle cuenta. Los eventos ya no son un complemento, sino plataformas de comunicación donde se cruzan negocio, tecnología y compromiso social.
Telefónica lo demuestra en sus grandes encuentros internos. Cada evento es un capítulo de una historia mayor: la construcción de su reputación como compañía tecnológica y responsable. No se trata solo de impresionar durante dos horas, sino de encajar ese acto dentro de una relación continuada con clientes, empleados y sociedad.
BBVA lo hace igual. Los asistentes ya no se conciben como espectadores pasivos. Se les invita a cocrear, a participar en dinámicas de voluntariado, a contribuir con ideas, a convertirse en altavoces de los mensajes más allá del propio acto.
Y entonces hay ACCIONA. La empresa se ha convertido en un referente en materia de sostenibilidad. Cada producción se audita, se mide la huella de carbono, se controla el uso y la circularidad de materiales. El modelo de eventos ya no incluye decorados espectaculares, sino experiencias que deben mover algo por dentro: actitudes, conciencias, maneras de relacionarse con la marca y con el entorno.
La inteligencia artificial (IA) es otra palanca clave en este nuevo contexto. La IA se ha convertido en una aliada creativa para ACCIONA, BBVA y Telefónica. Genera imágenes oníricas y paisajísticas sincronizadas con cada movimiento de la partitura, o personajes virtuales inspirados en los propios ponentes.
En el futuro, el evento del futuro será cada vez más personalizado, adaptando contenidos, ritmos y formatos al perfil de cada asistente gracias al cruce de datos y a la IA generativa. La etiqueta "phygital" quizá deje de tener sentido: lo natural será moverse de un plano a otro sin fricciones.
Y entonces, ¿qué sensatez implica este evento del futuro? Para las grandes corporaciones, es sencilla: los eventos no son solo una forma de promocionar la marca. Son plataformas para comunicarse con el público, para fomentar la cultura y la responsabilidad social. El propósito debe ser claro, el impacto medible.
En resumen, el evento del futuro es un sinfín de sensatez. Es una experiencia que debe estar alineada con el propósito de la empresa, pero también debe ser tecnológicamente inteligente y sostenible. La conversación ya no será si un evento es o no verde, sino cuánto aporta a la sociedad, al entorno y a las comunidades con las que interactúa.
La IA acelera procesos, abarata pruebas, permite traducciones en múltiples idiomas, facilita mediciones en tiempo real... pero, sobre todo, abre nuevas formas de contar. Y para las grandes corporaciones, la frase se repite: "la sostenibilidad dejará de ser diferencial, para convertirse en requisito mínimo y cuanto más avanzada sea la tecnología, más humano debe ser el resultado".
En la era de la velocidad, donde cada segundo cuenta y la atención es un lujo que pocos pueden permitirse, los eventos se han convertido en el terreno de batalla para las grandes corporaciones. Pero ¿qué significa exactamente este evento del futuro? ¿Qué sensatez implica organizar una experiencia que deba estar alineada con el propósito de la empresa?
La respuesta es simple: todo. La sostenibilidad, la tecnología y el compromiso social están conviviendo en un nuevo terreno donde cada detalle cuenta. Los eventos ya no son un complemento, sino plataformas de comunicación donde se cruzan negocio, tecnología y compromiso social.
Telefónica lo demuestra en sus grandes encuentros internos. Cada evento es un capítulo de una historia mayor: la construcción de su reputación como compañía tecnológica y responsable. No se trata solo de impresionar durante dos horas, sino de encajar ese acto dentro de una relación continuada con clientes, empleados y sociedad.
BBVA lo hace igual. Los asistentes ya no se conciben como espectadores pasivos. Se les invita a cocrear, a participar en dinámicas de voluntariado, a contribuir con ideas, a convertirse en altavoces de los mensajes más allá del propio acto.
Y entonces hay ACCIONA. La empresa se ha convertido en un referente en materia de sostenibilidad. Cada producción se audita, se mide la huella de carbono, se controla el uso y la circularidad de materiales. El modelo de eventos ya no incluye decorados espectaculares, sino experiencias que deben mover algo por dentro: actitudes, conciencias, maneras de relacionarse con la marca y con el entorno.
La inteligencia artificial (IA) es otra palanca clave en este nuevo contexto. La IA se ha convertido en una aliada creativa para ACCIONA, BBVA y Telefónica. Genera imágenes oníricas y paisajísticas sincronizadas con cada movimiento de la partitura, o personajes virtuales inspirados en los propios ponentes.
En el futuro, el evento del futuro será cada vez más personalizado, adaptando contenidos, ritmos y formatos al perfil de cada asistente gracias al cruce de datos y a la IA generativa. La etiqueta "phygital" quizá deje de tener sentido: lo natural será moverse de un plano a otro sin fricciones.
Y entonces, ¿qué sensatez implica este evento del futuro? Para las grandes corporaciones, es sencilla: los eventos no son solo una forma de promocionar la marca. Son plataformas para comunicarse con el público, para fomentar la cultura y la responsabilidad social. El propósito debe ser claro, el impacto medible.
En resumen, el evento del futuro es un sinfín de sensatez. Es una experiencia que debe estar alineada con el propósito de la empresa, pero también debe ser tecnológicamente inteligente y sostenible. La conversación ya no será si un evento es o no verde, sino cuánto aporta a la sociedad, al entorno y a las comunidades con las que interactúa.
La IA acelera procesos, abarata pruebas, permite traducciones en múltiples idiomas, facilita mediciones en tiempo real... pero, sobre todo, abre nuevas formas de contar. Y para las grandes corporaciones, la frase se repite: "la sostenibilidad dejará de ser diferencial, para convertirse en requisito mínimo y cuanto más avanzada sea la tecnología, más humano debe ser el resultado".