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El acampado bajo la autopista C-31 de Badalona se ha convertido en un escenario de desesperación, donde más de 50 personas sin techo y con problemas de salud mental han tomado refugio. La situación es crítica, con temperaturas que alcanzan los -2 grados centígrados y lluvias intensas, lo que agravó la situación.
"Es como si estuviéramos en un infierno", afirma Younoss, uno de los desalojados del B9 que vive actualmente bajo el puente. "No podemos hablar de salud mental aquí, hay que sobrevivir". La falta de atención médica y psicológica es abrumadora, y muchos de los acampados están hospitalizados con problemas graves.
La situación se ha vuelto cada vez más difícil, y la mayoría de las personas que viven bajo el puente no tienen acceso a servicios básicos como la ducha o la comida caliente. "No estamos siendo tratadas como humanos", afirma Mamadou, originario de Guinea. La ciudad de Badalona parece olvidar a sus más vulnerables.
La falta de ayuda y la discriminación son comunes en este espacio. "Los vecinos nos consideran salvajes", se queja Assan. "No podemos trabajar porque no tenemos papeles". La situación es especialmente difícil para aquellos que están diagnosticados con problemas de salud mental, ya que necesitan atención y apoyo especializado.
A pesar de la adversidad, algunos acampados conservan una actitud positiva y esperanzada. "Mi madre me dejó las fuerzas", afirma Assan, refiriéndose a su madre senegalesa. La ayuda de voluntarios blancos ha sido crucial en este momento difícil.
La ciudad de Badalona tiene la responsabilidad de abordar esta situación de inmediato y proporcionar los recursos necesarios para ayudar a quienes viven bajo el puente. La discriminación y la falta de atención son problemas graves que deben ser resueltos de manera efectiva.
"Es como si estuviéramos en un infierno", afirma Younoss, uno de los desalojados del B9 que vive actualmente bajo el puente. "No podemos hablar de salud mental aquí, hay que sobrevivir". La falta de atención médica y psicológica es abrumadora, y muchos de los acampados están hospitalizados con problemas graves.
La situación se ha vuelto cada vez más difícil, y la mayoría de las personas que viven bajo el puente no tienen acceso a servicios básicos como la ducha o la comida caliente. "No estamos siendo tratadas como humanos", afirma Mamadou, originario de Guinea. La ciudad de Badalona parece olvidar a sus más vulnerables.
La falta de ayuda y la discriminación son comunes en este espacio. "Los vecinos nos consideran salvajes", se queja Assan. "No podemos trabajar porque no tenemos papeles". La situación es especialmente difícil para aquellos que están diagnosticados con problemas de salud mental, ya que necesitan atención y apoyo especializado.
A pesar de la adversidad, algunos acampados conservan una actitud positiva y esperanzada. "Mi madre me dejó las fuerzas", afirma Assan, refiriéndose a su madre senegalesa. La ayuda de voluntarios blancos ha sido crucial en este momento difícil.
La ciudad de Badalona tiene la responsabilidad de abordar esta situación de inmediato y proporcionar los recursos necesarios para ayudar a quienes viven bajo el puente. La discriminación y la falta de atención son problemas graves que deben ser resueltos de manera efectiva.