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"Los perros que se paran en mitad del paseo: qué están diciendo detrás de ese 'no quiero moverme'"
En las redes sociales, es fácil reírse y hacer memes con los videos de perros que se detienen en la calle, tumbados y negándose a avanzar. Pero ¿qué está pasando realmente cuando un perro se detiene y no quiere seguir caminando? No siempre se trata de un capricho, sino de una señal importante que el animal está intentando comunicarnos.
Algunas veces, el perro se detiene porque está expresando miedo o incomodidad. Otras veces, puede ser porque el paseo ha perdido su sentido y se ha vuelto una rutina sin estímulos. La clave es entender qué hay detrás de ese "no quiero moverme" para actuar de manera que no dañemos ni física ni emocionalmente al perro.
Los expertos coinciden en que el miedo es uno de los motivos más frecuentes detrás de esas paradas súbitas. El perro puede asociar una calle concreta, un sonido o incluso un olor con una experiencia desagradable. En estos casos, forzarlo a continuar no solo no ayuda, sino que puede agravar la inseguridad y reforzar el miedo al paseo.
La solución pasa por identificar el detonante y trabajar sobre él con paciencia. Técnicas como la desensibilización, que consiste en exponer al perro de forma gradual al estímulo que le causa miedo, y recompensar sus avances, pueden marcar la diferencia.
Pero también hay casos en los que el perro se niega a seguir caminando porque está disfrutando tanto del paseo que no quiere darlo por terminado. En estos casos, la clave es romper la asociación entre "volver a casa" y aburrimiento. Al llegar, se le puede ofrecer algo positivo como un juguete interactivo, una sesión de juegos tranquilos o un mordedor.
Otro motivo frecuente por el cual los perros se detienen es porque el paseo se ha vuelto predecible y poco estimulante. Caminar siempre por el mismo recorrido, a la misma hora y con el mismo ritmo puede resultar monótono para un animal que percibe el mundo a través del olfato.
Además, hay casos en los que el parón se debe a un refuerzo positivo involuntario. Si un perro ha aprendido que en un punto concreto del recorrido suele obtener algo que le resulta placentero, tenderá a anticiparlo. Cuando ese estímulo no aparece, es habitual que se quede quieto, sentado o tumbado, mirando y esperando.
La clave está en variar recorridos, ritmos y contextos, y en permitir momentos de exploración libre (siempre bajo condiciones seguras). Dejarle oler, investigar y decidir por dónde ir dentro de ciertos límites es una forma de darle control y bienestar.
Finalmente, es importante recordar que el paseo no es solo ejercicio físico, sino también estimulación mental y una ventana al mundo. Los especialistas coinciden en que tirar o forzar el movimiento puede tener efectos contraproducentes, ya que aumenta el estrés, deteriora el vínculo y puede llegar a causar lesiones en el cuello o la tráquea.
En resumen, detenerse en mitad del paseo no es un problema que el perro "tenga", sino una señal importante que emite. A veces pide calma, a veces compañía, a veces ayuda. Interpretar correctamente estas señales es parte de la responsabilidad humana de cuidarlo.
En las redes sociales, es fácil reírse y hacer memes con los videos de perros que se detienen en la calle, tumbados y negándose a avanzar. Pero ¿qué está pasando realmente cuando un perro se detiene y no quiere seguir caminando? No siempre se trata de un capricho, sino de una señal importante que el animal está intentando comunicarnos.
Algunas veces, el perro se detiene porque está expresando miedo o incomodidad. Otras veces, puede ser porque el paseo ha perdido su sentido y se ha vuelto una rutina sin estímulos. La clave es entender qué hay detrás de ese "no quiero moverme" para actuar de manera que no dañemos ni física ni emocionalmente al perro.
Los expertos coinciden en que el miedo es uno de los motivos más frecuentes detrás de esas paradas súbitas. El perro puede asociar una calle concreta, un sonido o incluso un olor con una experiencia desagradable. En estos casos, forzarlo a continuar no solo no ayuda, sino que puede agravar la inseguridad y reforzar el miedo al paseo.
La solución pasa por identificar el detonante y trabajar sobre él con paciencia. Técnicas como la desensibilización, que consiste en exponer al perro de forma gradual al estímulo que le causa miedo, y recompensar sus avances, pueden marcar la diferencia.
Pero también hay casos en los que el perro se niega a seguir caminando porque está disfrutando tanto del paseo que no quiere darlo por terminado. En estos casos, la clave es romper la asociación entre "volver a casa" y aburrimiento. Al llegar, se le puede ofrecer algo positivo como un juguete interactivo, una sesión de juegos tranquilos o un mordedor.
Otro motivo frecuente por el cual los perros se detienen es porque el paseo se ha vuelto predecible y poco estimulante. Caminar siempre por el mismo recorrido, a la misma hora y con el mismo ritmo puede resultar monótono para un animal que percibe el mundo a través del olfato.
Además, hay casos en los que el parón se debe a un refuerzo positivo involuntario. Si un perro ha aprendido que en un punto concreto del recorrido suele obtener algo que le resulta placentero, tenderá a anticiparlo. Cuando ese estímulo no aparece, es habitual que se quede quieto, sentado o tumbado, mirando y esperando.
La clave está en variar recorridos, ritmos y contextos, y en permitir momentos de exploración libre (siempre bajo condiciones seguras). Dejarle oler, investigar y decidir por dónde ir dentro de ciertos límites es una forma de darle control y bienestar.
Finalmente, es importante recordar que el paseo no es solo ejercicio físico, sino también estimulación mental y una ventana al mundo. Los especialistas coinciden en que tirar o forzar el movimiento puede tener efectos contraproducentes, ya que aumenta el estrés, deteriora el vínculo y puede llegar a causar lesiones en el cuello o la tráquea.
En resumen, detenerse en mitad del paseo no es un problema que el perro "tenga", sino una señal importante que emite. A veces pide calma, a veces compañía, a veces ayuda. Interpretar correctamente estas señales es parte de la responsabilidad humana de cuidarlo.