Mariéme Jamme, CEO de iamtheCODE, habla sobre la falta de fe y confianza en las niñas. "Nadie cree en las niñas ni quiere invertir en su talento y eso es un gran obstáculo", subraya la fundadora de la organización sin fines de lucro que busca educar a millares de chicas y mujeres africanas.
Mariéme Jamme, una mujer con una historia desafiante, comenzó sin ayuda, sin escuela ni apoyo. Fue expuesta a vulnerabilidades extremas desde pequeña, pero nunca se rindió. Aprendió a leer y escribir en una biblioteca pública, y luego se centró en la programación.
Su historia es un ejemplo de cómo las niñas pueden superar adversidades y lograr grandes cosas con determinación y dedicación. Jamme sostiene que para cambiar la vida de estas niñas, uno necesita conexiones, dinero e inteligencia.
Para ella, el trabajo es una forma de reparación. Con 51 años, todavía se preocupa por encontrar respuestas a preguntas sin respuesta, como quién las abandonó y por qué les hizo eso.
La fundadora de iamtheCODE dice que su objetivo ahora es asegurarse de que todas las niñas tengan la oportunidad de aprender y crecer en un mundo digital.
"Las niñas no quieren limosnas ni sobras; quieren la oportunidad de crecer sin violencia alrededor", destaca Jamme. La tecnología se convierte en dignidad para ellas: en la posibilidad real de sostenerse, mirarse al espejo y decir "yo puedo".
Jamme subraya que la brecha de género digital se expresa a menudo con porcentajes y gráficos pero percibe en carne y hueso. Y dice que hay barreras invisibles que más les pesan a estas niñas: falta de fe, desconfianza y poco acceso a datos.
Por eso su trabajo es llevar tecnología al campo de las niñas para cambiar sus vidas con dignidad y apoyo.
Mariéme Jamme, una mujer con una historia desafiante, comenzó sin ayuda, sin escuela ni apoyo. Fue expuesta a vulnerabilidades extremas desde pequeña, pero nunca se rindió. Aprendió a leer y escribir en una biblioteca pública, y luego se centró en la programación.
Su historia es un ejemplo de cómo las niñas pueden superar adversidades y lograr grandes cosas con determinación y dedicación. Jamme sostiene que para cambiar la vida de estas niñas, uno necesita conexiones, dinero e inteligencia.
Para ella, el trabajo es una forma de reparación. Con 51 años, todavía se preocupa por encontrar respuestas a preguntas sin respuesta, como quién las abandonó y por qué les hizo eso.
La fundadora de iamtheCODE dice que su objetivo ahora es asegurarse de que todas las niñas tengan la oportunidad de aprender y crecer en un mundo digital.
"Las niñas no quieren limosnas ni sobras; quieren la oportunidad de crecer sin violencia alrededor", destaca Jamme. La tecnología se convierte en dignidad para ellas: en la posibilidad real de sostenerse, mirarse al espejo y decir "yo puedo".
Jamme subraya que la brecha de género digital se expresa a menudo con porcentajes y gráficos pero percibe en carne y hueso. Y dice que hay barreras invisibles que más les pesan a estas niñas: falta de fe, desconfianza y poco acceso a datos.
Por eso su trabajo es llevar tecnología al campo de las niñas para cambiar sus vidas con dignidad y apoyo.