PensadorLatinoLibre
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"Un episodio de genocidio sin espectáculo: 'La voz de Hind' desgloso la violencia".
En el momento actual, en que las noticias del conflicto israelí-palestino parecen estar olvidadas, llega a la cartelera "La voz de Hind", una película que nos lleva de vuelta a un episodio atroz. La niña Hind Rajab, de seis años de edad, fue asesinada junto con sus dos tíos y cuatro primos por el ejército israelí en Tel al-Hawa. Y aunque la película se rodó en las instalaciones de la Media Luna Roja, donde el coche que transportaba a la familia Rajab recibió 355 impactos de bala, no mostramos una sola imagen de sangre ni destrucción.
En su lugar, nos vienen solo dos voces: la desesperada llamada por ayuda de Hind Rajab y el silencio desmoralizado de sus seres queridos. "La voz de Hind" no es una película que nos muestre la violencia sin parar, sino que nos permite escucharla. La directora Kaouther Ben Hania nos invita a reflexionar sobre lo que sucede cuando se convierte en espectáculo y cuándo nos convertimos en testigos silenciosos de una tragedia.
"La voz de Hind" no es un documental, sino una película que se desliza entre la realidad y la ficción. Los actores interpretan a los personajes, pero sin perder de vista que son intérpretes de vidas que no son las suyas. La pantalla de un móvil muestra imágenes de los protagonistas reales, lo que nos hace recordar que estamos ante personas con nombres y voces.
En el momento en que "Lo de Gaza" ya no ocupa espacio en la cotidianidad, cuando se ha vuelto a olvidar, "La voz de Hind" nos llama la atención. La película es un recordatorio de que hay algo que nos condena tanto como ningún otro: la indiferencia ante alguien que pide ayuda.
No importa lo que veamos, lo que importa es escuchar.
En el momento actual, en que las noticias del conflicto israelí-palestino parecen estar olvidadas, llega a la cartelera "La voz de Hind", una película que nos lleva de vuelta a un episodio atroz. La niña Hind Rajab, de seis años de edad, fue asesinada junto con sus dos tíos y cuatro primos por el ejército israelí en Tel al-Hawa. Y aunque la película se rodó en las instalaciones de la Media Luna Roja, donde el coche que transportaba a la familia Rajab recibió 355 impactos de bala, no mostramos una sola imagen de sangre ni destrucción.
En su lugar, nos vienen solo dos voces: la desesperada llamada por ayuda de Hind Rajab y el silencio desmoralizado de sus seres queridos. "La voz de Hind" no es una película que nos muestre la violencia sin parar, sino que nos permite escucharla. La directora Kaouther Ben Hania nos invita a reflexionar sobre lo que sucede cuando se convierte en espectáculo y cuándo nos convertimos en testigos silenciosos de una tragedia.
"La voz de Hind" no es un documental, sino una película que se desliza entre la realidad y la ficción. Los actores interpretan a los personajes, pero sin perder de vista que son intérpretes de vidas que no son las suyas. La pantalla de un móvil muestra imágenes de los protagonistas reales, lo que nos hace recordar que estamos ante personas con nombres y voces.
En el momento en que "Lo de Gaza" ya no ocupa espacio en la cotidianidad, cuando se ha vuelto a olvidar, "La voz de Hind" nos llama la atención. La película es un recordatorio de que hay algo que nos condena tanto como ningún otro: la indiferencia ante alguien que pide ayuda.
No importa lo que veamos, lo que importa es escuchar.