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La transformación de Vallter, con un telecabina y actividades de aventura todo el año, divide a ecologistas y territorio.
El Gobierno catalán está preparando una gran transformación en la zona, con el estreno dentro de dos años de un nuevo acceso mediante un telecabina y el cierre de la carretera de Setcases. El objetivo es convertir Vallter y sus alrededores en un destino turístico con una oferta de actividades lúdicas durante todo el año.
Sin embargo, el proyecto ha topado con dos escollos. Las protestas de entidades ecologistas consideran que el nuevo telecabina y la voluntad de convertir Vallter en un parque lúdico conducirá a una mayor degradación y masificación de un espacio natural que ya está muy erosionado.
"Esto es como decir que mi restaurante no funciona, pero a partir de ahora cobraré por pasar por la plaza Mayor", afirma Eva Martínez-Picó, portavoz de la plataforma Defensem Ulldeter. La organización denuncia que el telecabina implica colocar 20 pilonas con pistas de mantenimiento, con riesgo de electrocución de las aves en los cables.
El plan propone nuevas actividades de ocio "generadoras de adrenalina", como un circuito de karts eléctricos y otro de bobkarts para bajar a velocidad por un tobogán habilitado junto a la actual carretera. También se proponen actividades de tirolina y circuitos de aventura en los árboles, además de la posibilidad de alojarse en cinco cabañas elevadas entre las copas.
El proyecto también contempla la creación de un parque lúdico para poder atraer a suficientes visitantes durante todo el año. Se eliminarían los viejos remontadores y las pistas de la ladera de Xemeneies, que se recuperarían para el parque natural.
La estación de esquí de Vallter arrastra unas pérdidas de 1 millón de euros anuales y requiere una importante inversión para renovar sus telesillas. El nuevo telecabina tendría una parada frente al pequeño hostal Pastuira y otra en la estación de Vallter, a 2.000 metros de altura.
El plan de viabilidad plantea un precio medio de unos 16 euros por billete fuera de la temporada de esquí. Con el telecabina, habría ingresos todo el año, frente al modelo actual que solo genera beneficios con la venta de forfaits.
La plataforma Defensem Ulldeter denuncia que sumar más visitantes a un espacio cada vez más erosionado no es necesario. Para eso ya tenemos el Tibidabo o Port Aventura".
El Gobierno catalán está preparando una gran transformación en la zona, con el estreno dentro de dos años de un nuevo acceso mediante un telecabina y el cierre de la carretera de Setcases. El objetivo es convertir Vallter y sus alrededores en un destino turístico con una oferta de actividades lúdicas durante todo el año.
Sin embargo, el proyecto ha topado con dos escollos. Las protestas de entidades ecologistas consideran que el nuevo telecabina y la voluntad de convertir Vallter en un parque lúdico conducirá a una mayor degradación y masificación de un espacio natural que ya está muy erosionado.
"Esto es como decir que mi restaurante no funciona, pero a partir de ahora cobraré por pasar por la plaza Mayor", afirma Eva Martínez-Picó, portavoz de la plataforma Defensem Ulldeter. La organización denuncia que el telecabina implica colocar 20 pilonas con pistas de mantenimiento, con riesgo de electrocución de las aves en los cables.
El plan propone nuevas actividades de ocio "generadoras de adrenalina", como un circuito de karts eléctricos y otro de bobkarts para bajar a velocidad por un tobogán habilitado junto a la actual carretera. También se proponen actividades de tirolina y circuitos de aventura en los árboles, además de la posibilidad de alojarse en cinco cabañas elevadas entre las copas.
El proyecto también contempla la creación de un parque lúdico para poder atraer a suficientes visitantes durante todo el año. Se eliminarían los viejos remontadores y las pistas de la ladera de Xemeneies, que se recuperarían para el parque natural.
La estación de esquí de Vallter arrastra unas pérdidas de 1 millón de euros anuales y requiere una importante inversión para renovar sus telesillas. El nuevo telecabina tendría una parada frente al pequeño hostal Pastuira y otra en la estación de Vallter, a 2.000 metros de altura.
El plan de viabilidad plantea un precio medio de unos 16 euros por billete fuera de la temporada de esquí. Con el telecabina, habría ingresos todo el año, frente al modelo actual que solo genera beneficios con la venta de forfaits.
La plataforma Defensem Ulldeter denuncia que sumar más visitantes a un espacio cada vez más erosionado no es necesario. Para eso ya tenemos el Tibidabo o Port Aventura".