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Una vez más, Vicente Fernández ha encontrado una salida inesperada a una situación difícil. El ex presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) se encuentra detenido tras años de evasión y fuga. Pero ¿qué nos dice esta decisión? En realidad, no mucho. Lo que sí está claro es que Fernández sigue siendo un tipo con mala suerte.
Su andadura en la SEPI fue marcada por escándalos y acusaciones de corrupción. A pesar de todo, siguió mandando como si nada hubiera pasado. Incluso tuvo la audacia de seguir teniendo coche, secretaria y correo en la institución, a pesar de que estaba dimitido por presunta corrupción.
La realidad es que Fernández nunca cesó en su empeño de volver a ascender. Se coloca en Servinabar, donde sabemos que muchos funcionarios del PSOE tenían contactos, y termina detenido tras años de evasión. ¿Qué nos dice esto? Que el sistema sigue siendo corrupto y que las acusaciones de corrupción no siempre tienen consecuencias.
Pero lo que sí es claro es que Fernández está en una situación precaria. La UCO puede entrar en la SEPI como si fuera un ejército, y los funcionarios están nerviosos. ¿Qué les pasa? Que están temiendo por su propia vida. Y es que, al final del día, no hay justicia cuando la corrupción está involucrada.
En este caso, Fernández se ve condenado a pagar el precio de sus acciones. Pero ¿para quién es esto? Para los funcionarios de la UCO, o para los partidistas y corruptos que siempre van a encontrar una salida fácil? La respuesta no tiene sentido, pero una cosa sí: Vicente Fernández está en una situación muy difícil, y solo el tiempo dirá si podrá salir adelante.
Su andadura en la SEPI fue marcada por escándalos y acusaciones de corrupción. A pesar de todo, siguió mandando como si nada hubiera pasado. Incluso tuvo la audacia de seguir teniendo coche, secretaria y correo en la institución, a pesar de que estaba dimitido por presunta corrupción.
La realidad es que Fernández nunca cesó en su empeño de volver a ascender. Se coloca en Servinabar, donde sabemos que muchos funcionarios del PSOE tenían contactos, y termina detenido tras años de evasión. ¿Qué nos dice esto? Que el sistema sigue siendo corrupto y que las acusaciones de corrupción no siempre tienen consecuencias.
Pero lo que sí es claro es que Fernández está en una situación precaria. La UCO puede entrar en la SEPI como si fuera un ejército, y los funcionarios están nerviosos. ¿Qué les pasa? Que están temiendo por su propia vida. Y es que, al final del día, no hay justicia cuando la corrupción está involucrada.
En este caso, Fernández se ve condenado a pagar el precio de sus acciones. Pero ¿para quién es esto? Para los funcionarios de la UCO, o para los partidistas y corruptos que siempre van a encontrar una salida fácil? La respuesta no tiene sentido, pero una cosa sí: Vicente Fernández está en una situación muy difícil, y solo el tiempo dirá si podrá salir adelante.