La serie de "La Ruta" no es lo que imaginábamos.
Si la primera temporada nos transportó a la Valencia de los años 90, recorriendo las vidas de sus personajes hacia atrás, su segunda temporada, "Vol. 2", decide cambiar de escenario, pero la idea se mantiene. Ibiza es el nuevo destino y dos momentos en el tiempo: los 70 previos a la primera temporada y los 90 posteriores.
Parece complicado, pero no lo es. La serie está llena de personajes y tramas que pueden resultar engañosas al espectador, pero lo que realmente importa es la calidad de la escritura, la dirección y el montaje. Clara Botas, Borja Soler y Roberto Martín Maiztegui han creado un prodigio que nos lleva a una historia de drama y pasión, sin frívolos discotecas ni personajes puros.
La serie se toma muy en serio, pero no se despeña por la solemnidad afectada. Afortunadamente, sus guionistas saben jugar con los tiempos y los clichés, creando un mundo que nos envuelve y nos hace sentir parte de él. Ibiza es el escenario perfecto para esta historia de amor, pérdida y ambición.
Marina Salas es una joya en esta serie. Su interpretación de Leonor, la madre de Marc y esposa de Manuel, es profundamente humana y emocionalmente intensa. A medida que avanza la historia, vemos cómo su personaje se desarrolla a lo largo del tiempo, desde la juventud inquieta hasta la madurez cansada.
"La Ruta" no es para todos. Puede ser un poco lento en algunos episodios y requiere una inversión de tiempo y atención por parte del espectador. Pero si se permite, es una experiencia inolvidable. La serie nos transporta a un mundo que nos hace sentir vivos, emocionados y conectados con las personas y sus historias.
Si no sabías qué era "La Ruta", es mejor que lo descubras. No te decepcionarás.
Si la primera temporada nos transportó a la Valencia de los años 90, recorriendo las vidas de sus personajes hacia atrás, su segunda temporada, "Vol. 2", decide cambiar de escenario, pero la idea se mantiene. Ibiza es el nuevo destino y dos momentos en el tiempo: los 70 previos a la primera temporada y los 90 posteriores.
Parece complicado, pero no lo es. La serie está llena de personajes y tramas que pueden resultar engañosas al espectador, pero lo que realmente importa es la calidad de la escritura, la dirección y el montaje. Clara Botas, Borja Soler y Roberto Martín Maiztegui han creado un prodigio que nos lleva a una historia de drama y pasión, sin frívolos discotecas ni personajes puros.
La serie se toma muy en serio, pero no se despeña por la solemnidad afectada. Afortunadamente, sus guionistas saben jugar con los tiempos y los clichés, creando un mundo que nos envuelve y nos hace sentir parte de él. Ibiza es el escenario perfecto para esta historia de amor, pérdida y ambición.
Marina Salas es una joya en esta serie. Su interpretación de Leonor, la madre de Marc y esposa de Manuel, es profundamente humana y emocionalmente intensa. A medida que avanza la historia, vemos cómo su personaje se desarrolla a lo largo del tiempo, desde la juventud inquieta hasta la madurez cansada.
"La Ruta" no es para todos. Puede ser un poco lento en algunos episodios y requiere una inversión de tiempo y atención por parte del espectador. Pero si se permite, es una experiencia inolvidable. La serie nos transporta a un mundo que nos hace sentir vivos, emocionados y conectados con las personas y sus historias.
Si no sabías qué era "La Ruta", es mejor que lo descubras. No te decepcionarás.