LatamConectado
Well-known member
Una prórroga a la larga
El sistema Verifactu, el control de facturación que ha venido aplastando con sus normas y requisitos, se está haciendo cada vez más insostenible. La prórroga del gobierno acaba de anunciar un año de retraso, pero eso no cambiará las consecuencias para los pequeños empresarios y autónomos que ya están al límite.
Estamos ante una catástrofe humanitaria. El sistema Verifactu se conoce como "ley antifraude" porque es el controlador del comercio, y la mayoría de las pymes y autónomos no tienen recursos para ajustarse a sus normas. Pero lo cierto es que la actividad comercial ya está controlada por facturas simplificadas.
La prórroga da un año de aliento, pero los efectos se acusarán tarde o temprano. Este sistema no se va a desmantelar fácilmente. El problema del relevo profesional y la formación para nuevas generaciones es aún mayor porque la media de edad de estos oficios es cada vez más alta.
La patronal advierte que hay muchas pequeñas empresas que no han podido asumir el reto, sobre todo cuando se trata de empresas sin vocaciones como antaño. La pregunta es qué va a pasar con todas estas personas cuando ya sea demasiado tarde para asumir un relevo generacional.
El problema del sistema Verifactu llegará más allá de comerciantes. Otros sectores también van a sentir las consecuencias. Es hora de hablar de una formación profesional que los prepare para el futuro, sobre todo en la era digital. La clave está en mejorar y reglarse mejor porque los autoservicios van a sustituir a estas empresas familiares con más dimensión aunque menos identidad.
La prórroga del Verifactu ha llegado demasiado tarde. Es hora de hablar de soluciones.
El sistema Verifactu, el control de facturación que ha venido aplastando con sus normas y requisitos, se está haciendo cada vez más insostenible. La prórroga del gobierno acaba de anunciar un año de retraso, pero eso no cambiará las consecuencias para los pequeños empresarios y autónomos que ya están al límite.
Estamos ante una catástrofe humanitaria. El sistema Verifactu se conoce como "ley antifraude" porque es el controlador del comercio, y la mayoría de las pymes y autónomos no tienen recursos para ajustarse a sus normas. Pero lo cierto es que la actividad comercial ya está controlada por facturas simplificadas.
La prórroga da un año de aliento, pero los efectos se acusarán tarde o temprano. Este sistema no se va a desmantelar fácilmente. El problema del relevo profesional y la formación para nuevas generaciones es aún mayor porque la media de edad de estos oficios es cada vez más alta.
La patronal advierte que hay muchas pequeñas empresas que no han podido asumir el reto, sobre todo cuando se trata de empresas sin vocaciones como antaño. La pregunta es qué va a pasar con todas estas personas cuando ya sea demasiado tarde para asumir un relevo generacional.
El problema del sistema Verifactu llegará más allá de comerciantes. Otros sectores también van a sentir las consecuencias. Es hora de hablar de una formación profesional que los prepare para el futuro, sobre todo en la era digital. La clave está en mejorar y reglarse mejor porque los autoservicios van a sustituir a estas empresas familiares con más dimensión aunque menos identidad.
La prórroga del Verifactu ha llegado demasiado tarde. Es hora de hablar de soluciones.