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La ansiedad se cuela en el alma de los estudiantes.
Ana Villar, alumna de 2º bachillerato en un instituto público de Madrid, nunca se había sentido tan mal en clase. La semana pasada sufrió todos esos síntomas mientras realizaba un examen de lengua. "No quiero sentirme así. Tengo miedo a que me repita. Sé que me va a volver a pasar", le dijo su madre entre lágrimas. La ansiedad empieza a ser un denominador común de muchos alumnos y alumnas de 2º de bachillerato.
El estrés académico ha aumentado en un 68% desde 2006, según un informe reciente de la OMS. El aumento de la competitividad escolar, acuciada por la subida de las notas de corte para acceder a la universidad, ha generado un clima de presión en el que muchos jóvenes se sienten abrumados.
La selectividad es una fecha que se acerca rápidamente y los especialistas advierten que el número de adolescentes que llaman a sus puertas porque no pueden digerir la presión por el rendimiento académico, especialmente aquellos que optan a estudios universitarios con notas de corte muy elevadas, como Medicina y las ingenierías, va a aumentar.
“Sienten que se juegan su futuro. Les bloquea la percepción de una crisis y sienten miedo a no llegar”, explica Èlia Sasot Ibáñez, psicóloga del centro médico Teknon. “Hay que intervenir a tiempo para ayudar al estudiante a interpretar esta sintomatología, enseñarle estrategias de regulación emocional y técnicas de relajación. El objetivo es que modifiquen su conducta gracias a la adopción de expectativas realistas y un plan de trabajo flexible y asumible que incluya estudio, descanso y ocio”, subraya la psicóloga.
La falta de información rigurosa sobre salud mental también es un problema serio. “Ven TikTok y Youtube y se autodiagnostican. Tengo chavales que entran a mi consulta y me dicen: ‘Necesito medicación porque sufro TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo)’”, reconoce María Luisa Ferrerós, psicóloga infantojuvenil especializada en Neuropsicología. El estrés y la ansiedad son respuestas naturales, es una activación del cerebro y el cuerpo que hace que actúes y, por ejemplo, te pongas las pilas ante un examen.
La automedicación también es un problema serio. “Tomarse una pastilla es un parche que tapa el síntoma ese día, pero lo fundamental es pedir ayuda a un profesional de la salud mental”, concluye Sasot Ibáñez.
Ana Villar, alumna de 2º bachillerato en un instituto público de Madrid, nunca se había sentido tan mal en clase. La semana pasada sufrió todos esos síntomas mientras realizaba un examen de lengua. "No quiero sentirme así. Tengo miedo a que me repita. Sé que me va a volver a pasar", le dijo su madre entre lágrimas. La ansiedad empieza a ser un denominador común de muchos alumnos y alumnas de 2º de bachillerato.
El estrés académico ha aumentado en un 68% desde 2006, según un informe reciente de la OMS. El aumento de la competitividad escolar, acuciada por la subida de las notas de corte para acceder a la universidad, ha generado un clima de presión en el que muchos jóvenes se sienten abrumados.
La selectividad es una fecha que se acerca rápidamente y los especialistas advierten que el número de adolescentes que llaman a sus puertas porque no pueden digerir la presión por el rendimiento académico, especialmente aquellos que optan a estudios universitarios con notas de corte muy elevadas, como Medicina y las ingenierías, va a aumentar.
“Sienten que se juegan su futuro. Les bloquea la percepción de una crisis y sienten miedo a no llegar”, explica Èlia Sasot Ibáñez, psicóloga del centro médico Teknon. “Hay que intervenir a tiempo para ayudar al estudiante a interpretar esta sintomatología, enseñarle estrategias de regulación emocional y técnicas de relajación. El objetivo es que modifiquen su conducta gracias a la adopción de expectativas realistas y un plan de trabajo flexible y asumible que incluya estudio, descanso y ocio”, subraya la psicóloga.
La falta de información rigurosa sobre salud mental también es un problema serio. “Ven TikTok y Youtube y se autodiagnostican. Tengo chavales que entran a mi consulta y me dicen: ‘Necesito medicación porque sufro TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo)’”, reconoce María Luisa Ferrerós, psicóloga infantojuvenil especializada en Neuropsicología. El estrés y la ansiedad son respuestas naturales, es una activación del cerebro y el cuerpo que hace que actúes y, por ejemplo, te pongas las pilas ante un examen.
La automedicación también es un problema serio. “Tomarse una pastilla es un parche que tapa el síntoma ese día, pero lo fundamental es pedir ayuda a un profesional de la salud mental”, concluye Sasot Ibáñez.