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La ordenanza de civismo, un acertijo en pleno debate.
El gobierno municipal del PSC sigue aferrado a la promesa de aprobar una reforma de la ordenanza de civismo antes de terminar el año. La situación es delicada, ya que el debate sobre el liderazgo de Junts para las elecciones de 2027 podría complicar la votación y devolver la ordenanza al cajón.
El partido socialista ha centralizado sus esfuerzos en la negociación con Junts, el único partido de la oposición con mayoría, aunque no está cerrada la puerta a ampliarla con otros grupos que muestren interés a última hora. El teniente de alcaldía Albert Batlle batalla personalmente para sacar adelante la modificación de una norma que entró en vigor hace 20 años.
Los socialistas y posconvergentes han negociado concesiones y retoques durante casi medio año y han acercado notablemente posiciones, según fuentes consultadas. Sin embargo, la eclosión del debate sobre el liderazgo de Junts podría dificultar la aprobación esta Navidad.
Precisamente Junts per Catalunya ha activado este fin de semana la maquinaria para elegir alcaldable, tras la aprobación del reglamento con el que se elegirán los candidatos municipales. Dos nombres se han consolidado en las quinielas: Josep Rius y Jordi Martí.
Tras descartarse fichajes externos, ya solo se barajan dos escenarios, ambos a corto plazo. Por un lado, el dilema podría desempatarse a puerta cerrada con un acuerdo entre los aspirantes y el partido, que permitiera anunciar una proclamación y una retirada amistosas. Por otro lado, si ningún candidato renuncia, ambos podrían enfrentarse en unas primarias reñidas.
La ordenanza de civismo se presenta como la última gran oportunidad de acuerdo entre el PSC y Junts en lo que queda de mandato. Los postconvergentes pusieron como condición 12 alegaciones, que el gobierno municipal recibió con más predisposición de la prevista.
El gobierno municipal del PSC sigue aferrado a la promesa de aprobar una reforma de la ordenanza de civismo antes de terminar el año. La situación es delicada, ya que el debate sobre el liderazgo de Junts para las elecciones de 2027 podría complicar la votación y devolver la ordenanza al cajón.
El partido socialista ha centralizado sus esfuerzos en la negociación con Junts, el único partido de la oposición con mayoría, aunque no está cerrada la puerta a ampliarla con otros grupos que muestren interés a última hora. El teniente de alcaldía Albert Batlle batalla personalmente para sacar adelante la modificación de una norma que entró en vigor hace 20 años.
Los socialistas y posconvergentes han negociado concesiones y retoques durante casi medio año y han acercado notablemente posiciones, según fuentes consultadas. Sin embargo, la eclosión del debate sobre el liderazgo de Junts podría dificultar la aprobación esta Navidad.
Precisamente Junts per Catalunya ha activado este fin de semana la maquinaria para elegir alcaldable, tras la aprobación del reglamento con el que se elegirán los candidatos municipales. Dos nombres se han consolidado en las quinielas: Josep Rius y Jordi Martí.
Tras descartarse fichajes externos, ya solo se barajan dos escenarios, ambos a corto plazo. Por un lado, el dilema podría desempatarse a puerta cerrada con un acuerdo entre los aspirantes y el partido, que permitiera anunciar una proclamación y una retirada amistosas. Por otro lado, si ningún candidato renuncia, ambos podrían enfrentarse en unas primarias reñidas.
La ordenanza de civismo se presenta como la última gran oportunidad de acuerdo entre el PSC y Junts en lo que queda de mandato. Los postconvergentes pusieron como condición 12 alegaciones, que el gobierno municipal recibió con más predisposición de la prevista.