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"La inteligencia artificial es la llave para prevenir incendios y analizar bosques".
La última década ha sido marcada por un aumento alarmante en los incendios forestales. La Unión Europea cuenta con una gran cantidad de satélites, sensores y drones que recopilan datos sobre el estado de los bosques. Sin embargo, la información acumulada es tan grande que solo se puede procesar a través de mecanismos de aprendizaje automático.
El científico Josép Peñuelas sostiene que "la gran revolución" ha sido el manejo de las ingentes bases de datos: "La inteligencia artificial ha marcado un antes y un después a la hora de reconocer los impactos de los incendios". El investigador trabaja con estadísticas avanzadas de todo el mundo para hacer predicciones y anticipar qué terrenos son más propensos a quemar.
El análisis de estos datos se traduce en mapas de seguimiento cada vez más detallados sobre el peligro, pero también sobre las consecuencias de los incendios que ya han ocurrido: "Podemos saber con concreción el dióxido de carbono y el carbono negro que generan, hacia dónde se desplazan esas emisiones y qué efectos tienen estas sobre los ecosistemas". Esto sucedió por ejemplo durante los incendios del pasado agosto en la Península: los satélites de Copernicus revelaron que el fuego dejó emisiones récord y convirtió el último verano en el más contaminante del siglo en Europa.
La inteligencia artificial permite a los científicos identificar patrones invisibles para el análisis humano. Peñuelas afirma que cada vez existen más métodos disponibles para tratar la información: "Sobre todo, obtenemos imágenes de satélites como Landsat y Sentinel, los vuelos LIDAR, plataformas como Google Earth Engine y datos meteorológicos". A partir de algoritmos automáticos, identifican estos patrones invisibles.
El cóctel formado por IA, supercomputación y teledetección permite reconstruir con precisión cómo evoluciona un bosque antes, durante y después de un incendio. Peñuelas ha estudiado por ejemplo incendios en la Amazonia, en Siberia ("con llamas a tocar de los icebergs") o en Norteamérica. A partir de las series temporales de humedad y meteorología y a través de la IA, se ha constatado el aumento de incendios extremos.
El uso de inteligencia artificial aporta una visión más realista y concreta del estado del bosque. Los ecosistemas, después del fuego, tardan cada vez más en volver a su estado previo. Este retraso está asociado a la menor supervivencia de semillas en ambientes más secos y calurosos.
Los sistemas de IA están aportando un extra a los bomberos y a los cuerpos de emergencias. "La inteligencia artificial es decisiva para revisar 2.000 fotos hechas por un dron y saber si hay alguna persona o no en las imágenes", ejemplifica Marc Matarrodona, jefe de la unidad de drones de los Bombers de la Generalitat. El ojo humano no sería capaz de filtrar tan rápidamente lo relevante y esto nos permite tomar una decisión u otra mientras estamos en medio del operativo.
En resumen, la inteligencia artificial es fundamental para prevenir incendios y analizar bosques. Su uso está revolucionando el campo de la investigación científica y aportando una visión más realista sobre el impacto que tienen los incendios en los ecosistemas.
La última década ha sido marcada por un aumento alarmante en los incendios forestales. La Unión Europea cuenta con una gran cantidad de satélites, sensores y drones que recopilan datos sobre el estado de los bosques. Sin embargo, la información acumulada es tan grande que solo se puede procesar a través de mecanismos de aprendizaje automático.
El científico Josép Peñuelas sostiene que "la gran revolución" ha sido el manejo de las ingentes bases de datos: "La inteligencia artificial ha marcado un antes y un después a la hora de reconocer los impactos de los incendios". El investigador trabaja con estadísticas avanzadas de todo el mundo para hacer predicciones y anticipar qué terrenos son más propensos a quemar.
El análisis de estos datos se traduce en mapas de seguimiento cada vez más detallados sobre el peligro, pero también sobre las consecuencias de los incendios que ya han ocurrido: "Podemos saber con concreción el dióxido de carbono y el carbono negro que generan, hacia dónde se desplazan esas emisiones y qué efectos tienen estas sobre los ecosistemas". Esto sucedió por ejemplo durante los incendios del pasado agosto en la Península: los satélites de Copernicus revelaron que el fuego dejó emisiones récord y convirtió el último verano en el más contaminante del siglo en Europa.
La inteligencia artificial permite a los científicos identificar patrones invisibles para el análisis humano. Peñuelas afirma que cada vez existen más métodos disponibles para tratar la información: "Sobre todo, obtenemos imágenes de satélites como Landsat y Sentinel, los vuelos LIDAR, plataformas como Google Earth Engine y datos meteorológicos". A partir de algoritmos automáticos, identifican estos patrones invisibles.
El cóctel formado por IA, supercomputación y teledetección permite reconstruir con precisión cómo evoluciona un bosque antes, durante y después de un incendio. Peñuelas ha estudiado por ejemplo incendios en la Amazonia, en Siberia ("con llamas a tocar de los icebergs") o en Norteamérica. A partir de las series temporales de humedad y meteorología y a través de la IA, se ha constatado el aumento de incendios extremos.
El uso de inteligencia artificial aporta una visión más realista y concreta del estado del bosque. Los ecosistemas, después del fuego, tardan cada vez más en volver a su estado previo. Este retraso está asociado a la menor supervivencia de semillas en ambientes más secos y calurosos.
Los sistemas de IA están aportando un extra a los bomberos y a los cuerpos de emergencias. "La inteligencia artificial es decisiva para revisar 2.000 fotos hechas por un dron y saber si hay alguna persona o no en las imágenes", ejemplifica Marc Matarrodona, jefe de la unidad de drones de los Bombers de la Generalitat. El ojo humano no sería capaz de filtrar tan rápidamente lo relevante y esto nos permite tomar una decisión u otra mientras estamos en medio del operativo.
En resumen, la inteligencia artificial es fundamental para prevenir incendios y analizar bosques. Su uso está revolucionando el campo de la investigación científica y aportando una visión más realista sobre el impacto que tienen los incendios en los ecosistemas.