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El Mediterráneo, una de las aguas más polémicas del mundo, ahora es el escenario perfecto para dos luchadores por su supervivencia: el pez león y los humanos. Este intruso multicolor de rayas atigradas se ha colado a través del canal de Suez en 2012, arruinando vidas y ecosistemas.
El pez león, originario de los océanos Índico y Pacífico, se siente comodísimo en el Mediterráneo cálido. Su columna está recorrida por espinas venenosas que producen hinchazón al tocarlas. Esta especie invasora invade arrecifes, se alimenta de la fauna autóctona y está cambiando la dinámica del ecosistema mediterráneo.
Sin embargo, también hay una buena noticia: el pez león es comestible, y algunos científicos coinciden en que debe ser eliminado de allí. "Sabíamos que el pez era comestible", explica el doctor Murat Draman, uno de los pioneros en llevar el pescado a la gastronomía en Turquía. "Solo sus espinas son venenosas".
En Turquía, se han creado demandas locales para concienciar sobre la importancia de consumir pez león y reducir la cantidad de especies invasoras. El café de Dragoman Bahce, propiedad del propio Draman, se ha convertido en un lugar popular para probar el sabor del pez león.
El chef José Andrés, por otro lado, aprovecha su cuenta de Instagram para concienciar sobre la importancia de cocinar pez león y reducir su impacto en la costa caribeña. "Es un pez sabroso. Lo freímos rápidamente con un poco de pan rallado local y lo servimos con patatas", explica sobre su receta.
El control del pez león es un tema complejo, y los científicos coinciden en que debe ser una combinación de creación de un mercado y control activo. "Iniciativas como el Proyecto Pez León sirven para mitigar su impacto y concienciar a la población", explica Clara Portela, periodista en TRT Español.
Sin embargo, también hay un lado oscuro: si no se actúa, el pez león podría convertirse en una de las invasiones más dañinas para la biodiversidad marina en el sur de Europa. El control basado exclusivamente en crear un mercado puede ser problemático, ya que puede generar un incentivo indirecto para mantener o incluso aumentar la abundancia de la especie invasora.
En resumen, el Mediterráneo es un escenario perfecto para dos luchadores: el pez león y los humanos. Mientras algunos científicos coinciden en que debe ser eliminado de allí, otros concienden que su control debe ser una combinación de creación de un mercado y control activo. Lo que está claro es que la importancia de concienciar sobre la importancia del pez león y reducir su impacto en el ecosistema mediterráneo es fundamental para su supervivencia.
Y así, a través de la gastronomía, se puede encontrar una solución para salvar al Mediterráneo.
El pez león, originario de los océanos Índico y Pacífico, se siente comodísimo en el Mediterráneo cálido. Su columna está recorrida por espinas venenosas que producen hinchazón al tocarlas. Esta especie invasora invade arrecifes, se alimenta de la fauna autóctona y está cambiando la dinámica del ecosistema mediterráneo.
Sin embargo, también hay una buena noticia: el pez león es comestible, y algunos científicos coinciden en que debe ser eliminado de allí. "Sabíamos que el pez era comestible", explica el doctor Murat Draman, uno de los pioneros en llevar el pescado a la gastronomía en Turquía. "Solo sus espinas son venenosas".
En Turquía, se han creado demandas locales para concienciar sobre la importancia de consumir pez león y reducir la cantidad de especies invasoras. El café de Dragoman Bahce, propiedad del propio Draman, se ha convertido en un lugar popular para probar el sabor del pez león.
El chef José Andrés, por otro lado, aprovecha su cuenta de Instagram para concienciar sobre la importancia de cocinar pez león y reducir su impacto en la costa caribeña. "Es un pez sabroso. Lo freímos rápidamente con un poco de pan rallado local y lo servimos con patatas", explica sobre su receta.
El control del pez león es un tema complejo, y los científicos coinciden en que debe ser una combinación de creación de un mercado y control activo. "Iniciativas como el Proyecto Pez León sirven para mitigar su impacto y concienciar a la población", explica Clara Portela, periodista en TRT Español.
Sin embargo, también hay un lado oscuro: si no se actúa, el pez león podría convertirse en una de las invasiones más dañinas para la biodiversidad marina en el sur de Europa. El control basado exclusivamente en crear un mercado puede ser problemático, ya que puede generar un incentivo indirecto para mantener o incluso aumentar la abundancia de la especie invasora.
En resumen, el Mediterráneo es un escenario perfecto para dos luchadores: el pez león y los humanos. Mientras algunos científicos coinciden en que debe ser eliminado de allí, otros concienden que su control debe ser una combinación de creación de un mercado y control activo. Lo que está claro es que la importancia de concienciar sobre la importancia del pez león y reducir su impacto en el ecosistema mediterráneo es fundamental para su supervivencia.
Y así, a través de la gastronomía, se puede encontrar una solución para salvar al Mediterráneo.