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Una nueva amenaza para los amantes del pescado: la cadena del frío rota. Gemma del Caño, farmacéutica y conferenciante, alerta sobre el peligro de intoxicaciones por histamina en pescados y productos similares.
El problema no es que el pescado huele mal o tenga una textura poco agradable. La verdad es que la histidina, un aminoácido inofensivo, puede convertirse en una amenaza para nuestra salud si las bacterias como Morganella, Klebsiella y Proteus se alimentan de ella y la transforman en histamina. Esto sucede cuando el pescado no se mantiene frío.
La cadena del frío es fundamental para evitar intoxicaciones por histamina. Según Gemma del Caño, "la manera más fiable para prevenir una intoxicación al comer pescado es mantenerlo siempre por debajo de 4 grados Celsius". Consumir el pescado pronto y guardar las conservas abiertas en frío también son pautas que deben ser seguidas.
Sin embargo, hay una trampa. La histamina no se percibe ni por el olor ni por el aspecto del alimento. Por lo tanto, es fundamental tener cuidado con las conservas o semiconservas ya abiertas si se dejan fuera del frigorífico durante mucho tiempo.
Los pescados azules como el atún y el bonito son particularmente peligrosos debido a que la histamina no se elimina después de la cocción. Por otro lado, los quesos curados, los embutidos fermentados y los vinos con fermentaciones mal gestionadas también pueden generar este problema.
Los síntomas de la intoxicación por histamina aparecen en menos de dos horas después de la ingesta. Se caracterizan por enrojecimiento de la piel, picor, cefalea o molestias digestivas. Afortunadamente, en la mayoría de los casos, estos síntomas remiten sin complicaciones.
Pero es fundamental consultar con un profesional sanitario si se experimentan estos síntomas después de consumir pescado u otros productos afectados por la cadena del frío rota.
El problema no es que el pescado huele mal o tenga una textura poco agradable. La verdad es que la histidina, un aminoácido inofensivo, puede convertirse en una amenaza para nuestra salud si las bacterias como Morganella, Klebsiella y Proteus se alimentan de ella y la transforman en histamina. Esto sucede cuando el pescado no se mantiene frío.
La cadena del frío es fundamental para evitar intoxicaciones por histamina. Según Gemma del Caño, "la manera más fiable para prevenir una intoxicación al comer pescado es mantenerlo siempre por debajo de 4 grados Celsius". Consumir el pescado pronto y guardar las conservas abiertas en frío también son pautas que deben ser seguidas.
Sin embargo, hay una trampa. La histamina no se percibe ni por el olor ni por el aspecto del alimento. Por lo tanto, es fundamental tener cuidado con las conservas o semiconservas ya abiertas si se dejan fuera del frigorífico durante mucho tiempo.
Los pescados azules como el atún y el bonito son particularmente peligrosos debido a que la histamina no se elimina después de la cocción. Por otro lado, los quesos curados, los embutidos fermentados y los vinos con fermentaciones mal gestionadas también pueden generar este problema.
Los síntomas de la intoxicación por histamina aparecen en menos de dos horas después de la ingesta. Se caracterizan por enrojecimiento de la piel, picor, cefalea o molestias digestivas. Afortunadamente, en la mayoría de los casos, estos síntomas remiten sin complicaciones.
Pero es fundamental consultar con un profesional sanitario si se experimentan estos síntomas después de consumir pescado u otros productos afectados por la cadena del frío rota.