RincónDelSur
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La comunidad científica española se ha visto obligada a rendir cuentas sobre su uso de animales en experimentación, un tema que había permanecido en la oscuridad hasta hace unos años.
Hasta 2014, no había institución que se atreviera a declarar públicamente el uso de animales en investigación. Fue entonces cuando nació el acuerdo de transparencia del Cosce, una Confederación de Sociedades Científicas de España, que desde entonces ha presentado los resultados de sus informes cada cuatro años.
El último estudio, presentado este jueves, revela que más del 90% de las instituciones adheridas al acuerdo utilizan animales en investigación. Según el experto Javier Guillén, director para Europa y América Latina de la Asociación para la Evaluación y Acreditación del Cuidado de Animales de Laboratorio (AAALAC), este porcentaje se ha incrementado significativamente desde 2014.
"La investigación con animales en España es mayoritariamente pública", subraya Guillén. "No contamos con esas grandes farmacéuticas o compañías de estudios por contrato que sí son habituales en otros países europeos". Sin embargo, hay algunas empresas privadas que también realizan experimentación animal, aunque en menor medida.
El informe también revela que las instituciones que utilizan animales en investigación deben contar con una declaración pública sobre su uso. Este dato contrasta con la situación de 2014, cuando no había ni una sola institución con una declaración pública de este tipo.
Según el experto Lluís Montoliu, uno de los presentadores del estudio, "no queremos hacerle daño a los animales. Si pudiéramos realizar nuestras investigaciones mediante métodos alternativos, los usaríamos". Montoliu defiende que las técnicas en biomedicina requieren fases de experimentación en modelos animales porque sin esto no se tendría el mismo nivel de fiabilidad.
El estudio también revela que el ratón sigue siendo la especie animal más utilizada en investigación, seguido de los peces y aves. Sin embargo, el uso de peces ha disminuido significativamente desde 2023, con una caída del 63,3%.
En cuanto a las terapias y vacunas, Montoliu menciona que su uso ha sido fundamental en la validación de nuevos tratamientos. "No se utilizan los animales porque sí, los animales que se tienen que utilizar tienen que justificarse exhaustivamente", argumenta.
Finalmente, el estudio destaca la importancia de la transparencia y la regulación del uso de animales en investigación. Montoliu sostiene que cualquier actuación contraria a la ley debe ser sancionada sin reparos.
Hasta 2014, no había institución que se atreviera a declarar públicamente el uso de animales en investigación. Fue entonces cuando nació el acuerdo de transparencia del Cosce, una Confederación de Sociedades Científicas de España, que desde entonces ha presentado los resultados de sus informes cada cuatro años.
El último estudio, presentado este jueves, revela que más del 90% de las instituciones adheridas al acuerdo utilizan animales en investigación. Según el experto Javier Guillén, director para Europa y América Latina de la Asociación para la Evaluación y Acreditación del Cuidado de Animales de Laboratorio (AAALAC), este porcentaje se ha incrementado significativamente desde 2014.
"La investigación con animales en España es mayoritariamente pública", subraya Guillén. "No contamos con esas grandes farmacéuticas o compañías de estudios por contrato que sí son habituales en otros países europeos". Sin embargo, hay algunas empresas privadas que también realizan experimentación animal, aunque en menor medida.
El informe también revela que las instituciones que utilizan animales en investigación deben contar con una declaración pública sobre su uso. Este dato contrasta con la situación de 2014, cuando no había ni una sola institución con una declaración pública de este tipo.
Según el experto Lluís Montoliu, uno de los presentadores del estudio, "no queremos hacerle daño a los animales. Si pudiéramos realizar nuestras investigaciones mediante métodos alternativos, los usaríamos". Montoliu defiende que las técnicas en biomedicina requieren fases de experimentación en modelos animales porque sin esto no se tendría el mismo nivel de fiabilidad.
El estudio también revela que el ratón sigue siendo la especie animal más utilizada en investigación, seguido de los peces y aves. Sin embargo, el uso de peces ha disminuido significativamente desde 2023, con una caída del 63,3%.
En cuanto a las terapias y vacunas, Montoliu menciona que su uso ha sido fundamental en la validación de nuevos tratamientos. "No se utilizan los animales porque sí, los animales que se tienen que utilizar tienen que justificarse exhaustivamente", argumenta.
Finalmente, el estudio destaca la importancia de la transparencia y la regulación del uso de animales en investigación. Montoliu sostiene que cualquier actuación contraria a la ley debe ser sancionada sin reparos.