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Joan Garcia, el portero de las paradas colosales, se ha convertido en el corazón del Barcelona, un club que estaba desquiciado y errático. El joven defensor del Alavés hizo historia en el Camp Nou, uno de los estadios más emblemáticos del fútbol español.
La jugada que lo llevó a jugar al balón por el corazón de la portería del Barça fue una preciosa pase de Rebbach. Mientras todo parecía perdido para el conjunto vasco, Garcia se inventó una parada digna de los grandes porteros como Courtois. Sacó una mano increíble para desviar la pelota y evitar que Jonny Otto se metiera en el gol, aunque finalmente, el lateral derecho anotó después.
La primera parada fue monumental porque, aparte de salvar al Barcelona de un posible 1-2, también psicológicamente devastó al Alavés. Pero lo más asombrante fue cómo tras la primera parte del encuentro, en la que el Barça había caído 2-0, los dos equipos terminaron ganando, en un emocionante desafío donde las jugadas parecían imposibles y las decisiones de Courtois eran mereces de una leyenda.
En la noche del pasado miércoles, el joven defensor del Alavés firmó un par de golazos dignos de una leyenda con el Barcelona. La primera fue después que abandona el cobijo de los tres palos para intervenir como líbero y luego el segundo tras un manual de juego que parecía inhóspito.
El Barça ya no mira hacia atrás porque sabe que juega con red gracias a la habilidad de Joan Garcia, quien ha devuelto la seguridad al equipo. El joven portero es capaz de evitar momentos peligrosos y no solo hacer cosas increíbles como sacar una mano imposible, sino también demostrar una adaptación extremadamente rápida al juego.
La jugada que lo llevó a jugar al balón por el corazón de la portería del Barça fue una preciosa pase de Rebbach. Mientras todo parecía perdido para el conjunto vasco, Garcia se inventó una parada digna de los grandes porteros como Courtois. Sacó una mano increíble para desviar la pelota y evitar que Jonny Otto se metiera en el gol, aunque finalmente, el lateral derecho anotó después.
La primera parada fue monumental porque, aparte de salvar al Barcelona de un posible 1-2, también psicológicamente devastó al Alavés. Pero lo más asombrante fue cómo tras la primera parte del encuentro, en la que el Barça había caído 2-0, los dos equipos terminaron ganando, en un emocionante desafío donde las jugadas parecían imposibles y las decisiones de Courtois eran mereces de una leyenda.
En la noche del pasado miércoles, el joven defensor del Alavés firmó un par de golazos dignos de una leyenda con el Barcelona. La primera fue después que abandona el cobijo de los tres palos para intervenir como líbero y luego el segundo tras un manual de juego que parecía inhóspito.
El Barça ya no mira hacia atrás porque sabe que juega con red gracias a la habilidad de Joan Garcia, quien ha devuelto la seguridad al equipo. El joven portero es capaz de evitar momentos peligrosos y no solo hacer cosas increíbles como sacar una mano imposible, sino también demostrar una adaptación extremadamente rápida al juego.