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"Repsol, con ambiciones petroleras gigantescas para Venezuela"
El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, ha desafiado a las grandes petroleras del mundo a invertir más en el mercado venezolano y triplicar la producción allí en los próximos dos o tres años. En un encuentro organizado por Donald Trump con máximos dirigentes de las principales petroleras, Imaz destacó la doble apuesta estratégica de Repsol: mantener una fuerte presencia en Estados Unidos y ampliar significativamente su papel en Venezuela.
"Somos una empresa española, pero estamos comprometidos a invertir en Estados Unidos", comenzó Imaz. "Durante los últimos 15 años hemos invertido 21.000 millones de dólares en la industria estadounidense de petróleo y gas". En Venezuela, Repsol produce el gas que garantiza la estabilidad de la mitad de la red eléctrica venezolana.
"Estamos comprometidos con esta estabilidad", añadió Imaz. "Contamos con personal, instalaciones y capacidades técnicas. Estamos listos para invertir más en Venezuela hoy". La producción actual de Repsol es de 45.000 barriles diarios brutos, una cifra que podría triplicarse en los próximos dos o tres años.
El mercado venezolano se presenta como una oportunidad intrigante para las grandes petroleras, aunque también plantea enormes desafíos. La infraestructura energética del país caribeño lleva años deteriorada por falta de inversión y gestión, y la revocación de licencias y permisos ha complicado la operativa de empresas internacionales allí presentes.
El presidente estadounidense Donald Trump busca una revitalización de la industria petrolera venezolana apoyada casi exclusivamente en capital privado. El objetivo es recuperar la producción de una de las mayores reservas crudo del mundo y reforzar el control estadounidense sobre el flujo y la comercialización del petróleo venezolano.
Pero también hay riesgos políticos y legales involucrados, según expresaron algunos directivos públicamente. El desafío será encontrar una forma de garantizar seguridad jurídica, protección política y respaldo a las compañías que entren en el país. La decisión de invertir en Venezuela es compleja y requiere cuidado.
El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, ha desafiado a las grandes petroleras del mundo a invertir más en el mercado venezolano y triplicar la producción allí en los próximos dos o tres años. En un encuentro organizado por Donald Trump con máximos dirigentes de las principales petroleras, Imaz destacó la doble apuesta estratégica de Repsol: mantener una fuerte presencia en Estados Unidos y ampliar significativamente su papel en Venezuela.
"Somos una empresa española, pero estamos comprometidos a invertir en Estados Unidos", comenzó Imaz. "Durante los últimos 15 años hemos invertido 21.000 millones de dólares en la industria estadounidense de petróleo y gas". En Venezuela, Repsol produce el gas que garantiza la estabilidad de la mitad de la red eléctrica venezolana.
"Estamos comprometidos con esta estabilidad", añadió Imaz. "Contamos con personal, instalaciones y capacidades técnicas. Estamos listos para invertir más en Venezuela hoy". La producción actual de Repsol es de 45.000 barriles diarios brutos, una cifra que podría triplicarse en los próximos dos o tres años.
El mercado venezolano se presenta como una oportunidad intrigante para las grandes petroleras, aunque también plantea enormes desafíos. La infraestructura energética del país caribeño lleva años deteriorada por falta de inversión y gestión, y la revocación de licencias y permisos ha complicado la operativa de empresas internacionales allí presentes.
El presidente estadounidense Donald Trump busca una revitalización de la industria petrolera venezolana apoyada casi exclusivamente en capital privado. El objetivo es recuperar la producción de una de las mayores reservas crudo del mundo y reforzar el control estadounidense sobre el flujo y la comercialización del petróleo venezolano.
Pero también hay riesgos políticos y legales involucrados, según expresaron algunos directivos públicamente. El desafío será encontrar una forma de garantizar seguridad jurídica, protección política y respaldo a las compañías que entren en el país. La decisión de invertir en Venezuela es compleja y requiere cuidado.