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Hong Kong sufre el incendio más mortífero desde 1948: 146 muertos y un millar de personas en las calles
El balance de víctimas del desastre se está elevando a medida que avanzan las tareas de búsqueda en el complejo residencial de Wang Fuk Court, donde la oscuridad en los edificios hace imposible encontrar a las víctimas. La Policía hongkonesa ha confirmado 146 muertos y ha advertido de que ese número puede aumentar aún, ya que un centenar de personas continúan sin ser localizadas.
El incendio del complejo residencial se extendió con una rapidez devastadora por siete de las ocho torres, que tienen 31 pisos de altura y albergan 1.984 miniapartamentos. El origen del fuego sigue bajo investigación, pero se calcula que en Wang Fuk Court vivían cerca de 4.600 personas.
Las fachadas estaban envueltas en andamios de bambú y mallas verdes protectoras, un montaje exterior que, según las primeras pesquisas, permitió que el fuego treparse a una velocidad inusual y pasara de un rascacielos a otro. Las autoridades han reconocido también que las alarmas antiincendios no funcionaron correctamente.
Más de un millar de personas se han reunido este domingo en los alrededores de Wang Fuk Court para depositar flores blancas y notas en memoria de las víctimas. La demanda de responsabilidades se ha trasladado a internet, pero las primeras campañas ya se han topado con la censura.
Un hombre ha sido detenido por lanzar una petición de investigación independiente que reclamaba prestar apoyo a los residentes afectados y exijir responsabilidades. La policía acusó a los participantes de "individuos antichinos" y "malintencionados".
La situación en Hong Kong es cada vez más tensa, con un año atrás que Pekín impuso la Ley de Seguridad Nacional, que ha reescrito el panorama político y social del territorio autónomo. La libertad de expresión, prensa, reunión, manifestación y asociación están bajo ataque, y las autoridades se están apresurando a achacar cada incidente a la "violencia negra" para deslegitimar a los protesteros.
La sociedad reclama responsabilidades por este desastre, pero el gobierno parece más interesado en silenciar la crítica que en investigar y responder a las demandas de justicia. El incendio del complejo residencial de Wang Fuk Court es un ejemplo claro de cómo la falta de regulación y supervisión puede tener consecuencias devastadoras.
El balance de víctimas del desastre se está elevando a medida que avanzan las tareas de búsqueda en el complejo residencial de Wang Fuk Court, donde la oscuridad en los edificios hace imposible encontrar a las víctimas. La Policía hongkonesa ha confirmado 146 muertos y ha advertido de que ese número puede aumentar aún, ya que un centenar de personas continúan sin ser localizadas.
El incendio del complejo residencial se extendió con una rapidez devastadora por siete de las ocho torres, que tienen 31 pisos de altura y albergan 1.984 miniapartamentos. El origen del fuego sigue bajo investigación, pero se calcula que en Wang Fuk Court vivían cerca de 4.600 personas.
Las fachadas estaban envueltas en andamios de bambú y mallas verdes protectoras, un montaje exterior que, según las primeras pesquisas, permitió que el fuego treparse a una velocidad inusual y pasara de un rascacielos a otro. Las autoridades han reconocido también que las alarmas antiincendios no funcionaron correctamente.
Más de un millar de personas se han reunido este domingo en los alrededores de Wang Fuk Court para depositar flores blancas y notas en memoria de las víctimas. La demanda de responsabilidades se ha trasladado a internet, pero las primeras campañas ya se han topado con la censura.
Un hombre ha sido detenido por lanzar una petición de investigación independiente que reclamaba prestar apoyo a los residentes afectados y exijir responsabilidades. La policía acusó a los participantes de "individuos antichinos" y "malintencionados".
La situación en Hong Kong es cada vez más tensa, con un año atrás que Pekín impuso la Ley de Seguridad Nacional, que ha reescrito el panorama político y social del territorio autónomo. La libertad de expresión, prensa, reunión, manifestación y asociación están bajo ataque, y las autoridades se están apresurando a achacar cada incidente a la "violencia negra" para deslegitimar a los protesteros.
La sociedad reclama responsabilidades por este desastre, pero el gobierno parece más interesado en silenciar la crítica que en investigar y responder a las demandas de justicia. El incendio del complejo residencial de Wang Fuk Court es un ejemplo claro de cómo la falta de regulación y supervisión puede tener consecuencias devastadoras.