ForistaDelSolX
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En una época donde la saturación cromática de la imagen parece norma, el Museo Salvador Victoria nos invita a revisitar la decisión contraria y contundente de Francisco Sobrino: reducir la paleta a la tensión primigenia del blanco y el negro para dejar que la forma, el ritmo y el movimiento cuenten la historia.
La exposición "Modulaciones en blanco y negro" es una retrospectiva inédita que reúne 18 piezas representativas de la trayectoria del artista. Comisariada por Ricardo García Prats y coordinada por Silvia Redón, esta muestra nos lleva a través de la obra de Sobrino desde una lectura experimental y transversal, más preocupada por las constelaciones temáticas que por una cronología convencional.
Sobrino nació en Guadalajara en 1932 y se trasladó a París en su juventud, donde se unió al Groupe de Recherche d’Art Visuel (GRAV). Fue uno de los fundadores del colectivo y su trabajo en él fue decisivo para definir su carácter experimental y su interés por integrar el arte en la vida pública.
La exposición en Rubielos de Mora nos muestra la obra de Sobrino como un laboratorio plástico, donde la geometría, la repetición y el mecanismo se convierten en herramientas de exploración. En ella, podemos ver cómo la búsqueda de la inestabilidad -esa sensación de que la pieza puede moverse, cambiar o hacer que se mueva la mirada del espectador- es una constante en su obra.
La muestra recoge obras que atraviesan buena parte de su carrera, desde un acrílico sobre tela de 1959 hasta piezas de metacrilato y esculturas móviles de las décadas siguientes. Entre las piezas que sobresalen en la muestra se destacan "Sans titre" (1959), una obra que testimonia las primeras exploraciones pictóricas de Sobrino, y "Sphères Pulsations" (1970), una escultura impactante formada por bolas de plástico negro sobre una estructura móvil.
La exposición limita deliberadamente la gama cromática para subrayar cuestiones de ritmo, contraste y proporción. La alternancia binaria entre blanco y negro opera como un sistema combinatorio que Sobrino utiliza para modular efectos de profundidad, vibración y transparencia. En las esculturas verticales y las soluciones modulares, la repetición y la torsión crean una sensación de ascenso que remite inevitablemente a la arquitectura.
La muestra nos invita a la mirada activa. No se trata de permanecer ante un cuadro estático, sino de desplazarse, de buscar la secuencia de paneles, de acercarse a los módulos de metacrilato para captar la transparencia y las sombras, o de observar el funcionamiento mecánico de las piezas motorizadas. El hecho de que muchas obras conserven su capacidad de movimiento convierte la visita en una experiencia participativa y de descubrimiento.
Sobrino es uno de los grandes referentes en el arte contemporáneo español, un artista que transitó sin contradicciones entre el espacio íntimo del taller y la ambición monumental del encargo público. Su obra se ha expuesto en las salas más prestigiosas de todo el mundo, especialmente Nueva York o París.
La exposición "Modulaciones en blanco y negro" es una retrospectiva inédita que reúne 18 piezas representativas de la trayectoria del artista. Comisariada por Ricardo García Prats y coordinada por Silvia Redón, esta muestra nos lleva a través de la obra de Sobrino desde una lectura experimental y transversal, más preocupada por las constelaciones temáticas que por una cronología convencional.
Sobrino nació en Guadalajara en 1932 y se trasladó a París en su juventud, donde se unió al Groupe de Recherche d’Art Visuel (GRAV). Fue uno de los fundadores del colectivo y su trabajo en él fue decisivo para definir su carácter experimental y su interés por integrar el arte en la vida pública.
La exposición en Rubielos de Mora nos muestra la obra de Sobrino como un laboratorio plástico, donde la geometría, la repetición y el mecanismo se convierten en herramientas de exploración. En ella, podemos ver cómo la búsqueda de la inestabilidad -esa sensación de que la pieza puede moverse, cambiar o hacer que se mueva la mirada del espectador- es una constante en su obra.
La muestra recoge obras que atraviesan buena parte de su carrera, desde un acrílico sobre tela de 1959 hasta piezas de metacrilato y esculturas móviles de las décadas siguientes. Entre las piezas que sobresalen en la muestra se destacan "Sans titre" (1959), una obra que testimonia las primeras exploraciones pictóricas de Sobrino, y "Sphères Pulsations" (1970), una escultura impactante formada por bolas de plástico negro sobre una estructura móvil.
La exposición limita deliberadamente la gama cromática para subrayar cuestiones de ritmo, contraste y proporción. La alternancia binaria entre blanco y negro opera como un sistema combinatorio que Sobrino utiliza para modular efectos de profundidad, vibración y transparencia. En las esculturas verticales y las soluciones modulares, la repetición y la torsión crean una sensación de ascenso que remite inevitablemente a la arquitectura.
La muestra nos invita a la mirada activa. No se trata de permanecer ante un cuadro estático, sino de desplazarse, de buscar la secuencia de paneles, de acercarse a los módulos de metacrilato para captar la transparencia y las sombras, o de observar el funcionamiento mecánico de las piezas motorizadas. El hecho de que muchas obras conserven su capacidad de movimiento convierte la visita en una experiencia participativa y de descubrimiento.
Sobrino es uno de los grandes referentes en el arte contemporáneo español, un artista que transitó sin contradicciones entre el espacio íntimo del taller y la ambición monumental del encargo público. Su obra se ha expuesto en las salas más prestigiosas de todo el mundo, especialmente Nueva York o París.