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En el corazón del país, Fernando Palos, coordinador de diseño creativo en una empresa cordobesa especializada en iluminación navideña, está preparando otra Navidad mágica para miles de ciudadanos. "Quiero crear a la gente unos recuerdos que mantengan toda la vida", afirma con entusiasmo.
Las ciudades españolas se visten con las mejores galas con la llegada del invierno, y miles de bombillas transforman las calles en escenarios festivos que atraen cada año a miles de visitantes. En cuanto a los diseños, se está volviendo mucho a lo tradicional: rojos, dorados y verdes, junto con figuras artificiales de pino natural. "Se ha vuelto mucho a lo tradicional", afirma Fernando. Este año triunfan también las bombillas vintage y las estructuras de aluminio visibles.
Sin embargo, la tendencia en cuanto a los diseños varía entre las distintas regiones: en ciudades modernas como Barcelona, se prefieren diseños más modernos con líneas rectas y sin mucha simbología. En el caso de Vigo o Málaga, buscan una Navidad más tradicional.
La otra gran tendencia es la interacción. Los proyectos ya no se conciben como decoración estática, sino como una experiencia para el visitante. "Queremos que la gente interactúe con las luces", afirma Fernando. Entre los elementos que más agradan a los ayuntamientos están los trineos, marcos gigantes y estructuras pensadas para ser fotografiadas.
Además de lo tradicional, se está incorporando un toque innovador: la iluminación que deja de centrarse en la noche. Ahora también debe decorar de día. Para lograr este efecto, se están utilizando materiales como entrejuelas decorativas, vegetales sintéticos y elementos diópticos que cambian de color con la luz.
En comparación con Europa y Latinoamérica, el mercado nacional tiene una tendencia diferente: se prefienden colores más fríos y temáticas relacionadas con la nieve. En Sudamérica y EE UU, por otro lado, se prefieren colores más intensos y elementos como árboles de Navidad con bolas diferentes.
En cuanto al proceso creativo, Fernando comienza una conversación con el cliente para descifrar qué quiere transmitir cada ciudad. A partir de ahí, empieza un trabajo milimétrico para transformar la identidad de un municipio en un concepto visual reconocible. El equipo de diseñadores tarda alrededor de un mes en cerrar todo el diseño previo a las luces.
El ensamblaje de las luces es otro aspecto crucial del proceso: cada proyecto requiere una buena infraestructura y, por lo tanto, se han preparado instalaciones desde meses atrás. El director de operaciones de la empresa asegura que "lo más importante siempre es tener una buena infraestructura" para garantizar la seguridad de los transeúntes.
Cuando el momento crítico ya ha pasado, Fernando le encanta mezclarse con la multitud para escuchar sus comentarios. El diseñador tiene claro que "ningún proyecto va a llegar al 100% de éxito" y intenta transmitir a su equipo que "todo lo que se coloca en la calle está abierto a críticas".
Las ciudades españolas se visten con las mejores galas con la llegada del invierno, y miles de bombillas transforman las calles en escenarios festivos que atraen cada año a miles de visitantes. En cuanto a los diseños, se está volviendo mucho a lo tradicional: rojos, dorados y verdes, junto con figuras artificiales de pino natural. "Se ha vuelto mucho a lo tradicional", afirma Fernando. Este año triunfan también las bombillas vintage y las estructuras de aluminio visibles.
Sin embargo, la tendencia en cuanto a los diseños varía entre las distintas regiones: en ciudades modernas como Barcelona, se prefieren diseños más modernos con líneas rectas y sin mucha simbología. En el caso de Vigo o Málaga, buscan una Navidad más tradicional.
La otra gran tendencia es la interacción. Los proyectos ya no se conciben como decoración estática, sino como una experiencia para el visitante. "Queremos que la gente interactúe con las luces", afirma Fernando. Entre los elementos que más agradan a los ayuntamientos están los trineos, marcos gigantes y estructuras pensadas para ser fotografiadas.
Además de lo tradicional, se está incorporando un toque innovador: la iluminación que deja de centrarse en la noche. Ahora también debe decorar de día. Para lograr este efecto, se están utilizando materiales como entrejuelas decorativas, vegetales sintéticos y elementos diópticos que cambian de color con la luz.
En comparación con Europa y Latinoamérica, el mercado nacional tiene una tendencia diferente: se prefienden colores más fríos y temáticas relacionadas con la nieve. En Sudamérica y EE UU, por otro lado, se prefieren colores más intensos y elementos como árboles de Navidad con bolas diferentes.
En cuanto al proceso creativo, Fernando comienza una conversación con el cliente para descifrar qué quiere transmitir cada ciudad. A partir de ahí, empieza un trabajo milimétrico para transformar la identidad de un municipio en un concepto visual reconocible. El equipo de diseñadores tarda alrededor de un mes en cerrar todo el diseño previo a las luces.
El ensamblaje de las luces es otro aspecto crucial del proceso: cada proyecto requiere una buena infraestructura y, por lo tanto, se han preparado instalaciones desde meses atrás. El director de operaciones de la empresa asegura que "lo más importante siempre es tener una buena infraestructura" para garantizar la seguridad de los transeúntes.
Cuando el momento crítico ya ha pasado, Fernando le encanta mezclarse con la multitud para escuchar sus comentarios. El diseñador tiene claro que "ningún proyecto va a llegar al 100% de éxito" y intenta transmitir a su equipo que "todo lo que se coloca en la calle está abierto a críticas".