LatinoPensador
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Las elecciones en Extremadura marcan el arranque de un ciclo electoral autonómico, donde el coste de los aldabonazos judiciales al PSOE por presunta corrupción será una constante. Los dos secretarios de Organización del partido, Santos Cerdán y José Luis Ábalos, se encuentran en prisión y su candidato, Miguel Ángel Gallardo, está procesado en la causa del hermano del presidente del Gobierno.
El PSOE enfrenta un desafío difícil en este estado donde ganó las últimas elecciones autonómicas pero Guillermo Fernández Vara no logró el repaldo necesario para seguir gobernando. La campaña estará marcada por la presencia de directivos federales y regionales, como María Jesús Montero, vicepresidenta primera del Gobierno.
La tendencia negativa en Extremadura se reflejará en las próximas elecciones generales, según expertos. El PP trató de desplegar una campaña autónoma diferenciándose de Vox pero quedó en entredicho su discurso por los acuerdos que al mismo tiempo cerraba con la ultraderecha para formar gobiernos autonómicos.
Vox se impone en la región, con Santiago Abascal a cargo, y tiene una confianza récord del 90% de los extremeños. El líder de Vox parece tener casi nada que perder y todo que ganar en una región donde espera que parte de su discurso, sobre todo el de enarbolar la bandera del sector primario.
La izquierda se divide, con Podemos e Izquierda Unida acordando no presentar candidatos comunes. El partido de Irene de Miguel, Unidas por Extremadura, está en ascenso, con un crecimiento del 6,1% hasta el 9,6%. Su discurso centrado en la región y alejado de dinámicas nacionales ha sido una ventaja para su ascenso.
En suma, las elecciones extremeñas serán un test para el PSOE que enfrenta problemas internos, mientras que Vox se impone con confianza y Abascal busca aumentar su popularidad.
El PSOE enfrenta un desafío difícil en este estado donde ganó las últimas elecciones autonómicas pero Guillermo Fernández Vara no logró el repaldo necesario para seguir gobernando. La campaña estará marcada por la presencia de directivos federales y regionales, como María Jesús Montero, vicepresidenta primera del Gobierno.
La tendencia negativa en Extremadura se reflejará en las próximas elecciones generales, según expertos. El PP trató de desplegar una campaña autónoma diferenciándose de Vox pero quedó en entredicho su discurso por los acuerdos que al mismo tiempo cerraba con la ultraderecha para formar gobiernos autonómicos.
Vox se impone en la región, con Santiago Abascal a cargo, y tiene una confianza récord del 90% de los extremeños. El líder de Vox parece tener casi nada que perder y todo que ganar en una región donde espera que parte de su discurso, sobre todo el de enarbolar la bandera del sector primario.
La izquierda se divide, con Podemos e Izquierda Unida acordando no presentar candidatos comunes. El partido de Irene de Miguel, Unidas por Extremadura, está en ascenso, con un crecimiento del 6,1% hasta el 9,6%. Su discurso centrado en la región y alejado de dinámicas nacionales ha sido una ventaja para su ascenso.
En suma, las elecciones extremeñas serán un test para el PSOE que enfrenta problemas internos, mientras que Vox se impone con confianza y Abascal busca aumentar su popularidad.