El mundo se enfrenta a un grave dilema: mientras el calentamiento global avanza y no parece tener par, la lucha internacional contra este problema en la ONU está atrapada entre la urgencia y la batalla cultural. Se trata de una situación compleja donde el objetivo común de reducir las emisiones de efectos invernaderos se vuelve cada vez más desafiante.
En los últimos años, los países más contaminantes del mundo han mostrado una disminución en sus emisiones, gracias al avance de las renovables y la movilidad eléctrica. Sin embargo, esta tendencia es insuficiente para frenar el calentamiento global. En realidad, China, EE UU, India y Rusia son los principales responsables de las emisiones, y solo tres de estos países han presentado planes de recorte antes de la plataforma de la COP30. Esto deja a 80 países con menos del 40% del compromiso.
El problema es que cada uno de estos países ha dejado para el otro asumir la responsabilidad de cumplir su parte en la reducción de las emisiones. Esto ha llevado a una situación donde nadie se siente responsable, y la crisis climática sigue adelante sin solución.
Además, la postura del equipo de Donald Trump ha llevado al país más contaminador del mundo a amenazar con sanciones e aranceles a aquellos que apoyen una tasa de las emisiones del transporte marítimo internacional, un intento de intimidar a los demás países para que se desvinculen del Acuerdo de París.
Pero no es solo la falta de compromiso entre los líderes, también hay una gran confusión entre el público. Muchas personas siguen sin entender bien lo que significa el cambio climático y cómo podemos ayudar a frenarlo. Esto ha llevado a una falta de compromiso ciudadano, lo cual es un obstáculo importante en la lucha contra el calentamiento global.
En medio de esta situación, hay varios expertos y líderes que llaman la atención sobre la urgencia de la crisis climática y la necesidad de actuar. Pep Canadell, director ejecutivo del Global Carbon Project, ha subrayado cómo se está atravesando un momento complicado debido a políticas de baja calidad como las de Trump.
Por otro lado, la coalición de organizaciones de activistas climáticos CAN Europa apunta que existe una gran falta de claridad en el debate sobre los cambios climáticos. La empresa de energía eléctrica británica, E.ON, ha abogado por la "banca ética", para asegurar que las empresas sigan generando ingresos con sus operaciones de fuentes de energías renovables.
Sin embargo, como sostiene Chiara Martinelli, experta en CAN Europa, no puede haber una banca ética si no se garantiza a nivel global un cambio significativo.
En los últimos años, los países más contaminantes del mundo han mostrado una disminución en sus emisiones, gracias al avance de las renovables y la movilidad eléctrica. Sin embargo, esta tendencia es insuficiente para frenar el calentamiento global. En realidad, China, EE UU, India y Rusia son los principales responsables de las emisiones, y solo tres de estos países han presentado planes de recorte antes de la plataforma de la COP30. Esto deja a 80 países con menos del 40% del compromiso.
El problema es que cada uno de estos países ha dejado para el otro asumir la responsabilidad de cumplir su parte en la reducción de las emisiones. Esto ha llevado a una situación donde nadie se siente responsable, y la crisis climática sigue adelante sin solución.
Además, la postura del equipo de Donald Trump ha llevado al país más contaminador del mundo a amenazar con sanciones e aranceles a aquellos que apoyen una tasa de las emisiones del transporte marítimo internacional, un intento de intimidar a los demás países para que se desvinculen del Acuerdo de París.
Pero no es solo la falta de compromiso entre los líderes, también hay una gran confusión entre el público. Muchas personas siguen sin entender bien lo que significa el cambio climático y cómo podemos ayudar a frenarlo. Esto ha llevado a una falta de compromiso ciudadano, lo cual es un obstáculo importante en la lucha contra el calentamiento global.
En medio de esta situación, hay varios expertos y líderes que llaman la atención sobre la urgencia de la crisis climática y la necesidad de actuar. Pep Canadell, director ejecutivo del Global Carbon Project, ha subrayado cómo se está atravesando un momento complicado debido a políticas de baja calidad como las de Trump.
Por otro lado, la coalición de organizaciones de activistas climáticos CAN Europa apunta que existe una gran falta de claridad en el debate sobre los cambios climáticos. La empresa de energía eléctrica británica, E.ON, ha abogado por la "banca ética", para asegurar que las empresas sigan generando ingresos con sus operaciones de fuentes de energías renovables.
Sin embargo, como sostiene Chiara Martinelli, experta en CAN Europa, no puede haber una banca ética si no se garantiza a nivel global un cambio significativo.