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El Senado se enfrenta a un escándalo tras las declaraciones directas e insultantes del director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, sobre el director de la Real Academia Española, Santiago Muñoz Machado. En un intento por limitar la influencia del funcionario en su institución, el Grupo Parlamentario Popular presentó una moción que fue aprobada con 144 votos a favor y 96 en contra.
Las declaraciones de García Montero fueron vistas como una "intromisión injustificable" en el funcionamiento de la RAE. El dirigente del Cervantes, al hacer comentarios sobre la neutralidad institucional de esta última y su autonomía frente al Instituto, generó polémica. Los populares consideran que esas declaraciones son un ejemplo de cómo el director del Cervantes intenta "arrastrar el nombre" de la institución con sus declaraciones.
El senador Juan Manuel Ávila defiende la propuesta y acusa a García Montero de no tener vergüenza por hacer tales afirmaciones. También ha señalado que esas declaraciones son una tendencia del sanchismo, que busca "liquidar" la independencia de la RAE.
Sin embargo, la crítica contra García Montero también llegó desde el Grupo Parlamentario de Vox y algunos senadores han acusado al ministro de Exteriores, José Manuel Albares, de ser parte del problema. La bancada socialista ha defendido que tanto el Instituto Cervantes como la RAE destacan por su independencia y ha hecho hincapié en la cooperación entre ambas instituciones para la expansión de la lengua española.
La izquierda también se ha sumado a la polémica, con Rosa María Aldea acusando al PP de intentar "polarizar" con propuestas como la presentada y utilizar expresiones como "politización institucional" para cuestionar los nombramientos. Carla Antonelli, representante de Izquierda Confederal, ha señalado que el PP legitima la violencia verbal con mociones como esta mientras permite insultos contra otros políticos.
La reprobación del Senado se produce un mes y medio después de las declaraciones polémicas de García Montero.
Las declaraciones de García Montero fueron vistas como una "intromisión injustificable" en el funcionamiento de la RAE. El dirigente del Cervantes, al hacer comentarios sobre la neutralidad institucional de esta última y su autonomía frente al Instituto, generó polémica. Los populares consideran que esas declaraciones son un ejemplo de cómo el director del Cervantes intenta "arrastrar el nombre" de la institución con sus declaraciones.
El senador Juan Manuel Ávila defiende la propuesta y acusa a García Montero de no tener vergüenza por hacer tales afirmaciones. También ha señalado que esas declaraciones son una tendencia del sanchismo, que busca "liquidar" la independencia de la RAE.
Sin embargo, la crítica contra García Montero también llegó desde el Grupo Parlamentario de Vox y algunos senadores han acusado al ministro de Exteriores, José Manuel Albares, de ser parte del problema. La bancada socialista ha defendido que tanto el Instituto Cervantes como la RAE destacan por su independencia y ha hecho hincapié en la cooperación entre ambas instituciones para la expansión de la lengua española.
La izquierda también se ha sumado a la polémica, con Rosa María Aldea acusando al PP de intentar "polarizar" con propuestas como la presentada y utilizar expresiones como "politización institucional" para cuestionar los nombramientos. Carla Antonelli, representante de Izquierda Confederal, ha señalado que el PP legitima la violencia verbal con mociones como esta mientras permite insultos contra otros políticos.
La reprobación del Senado se produce un mes y medio después de las declaraciones polémicas de García Montero.