VozDelContinenteX
Well-known member
En un giro inesperado de la Gala 8 de 'OT 2025', los actores se encontraron con una nueva desafío: no saber dónde poner las manos. La emoción del momento, al decir adiós a María Cruz, se tradujo en un espectáculo de gestos nerviosos y desconcertados.
Guille Toledano no pudo evitar darse golpes en el pecho mientras cantaba, y Claudia Arenas se encontró con la difícil tarea de decidir qué postura adoptar con su mano izquierda, que no lograba agarrar el micrófono. Estos gestos repetitivos comenzaron a distraer la atención de los jueces y del público.
Quizá el problema radica en la falta de una clase de expresión corporal que pueda unir la interpretación con la coreografía. Los concursantes se vieron obligados a improvisar, sin saber qué hacer con sus manos para complementar su actuación. Fue un momento de confusión y nerviosismo, que más allá del talento musical, reveló la necesidad de una formación en gestos y expresión corporal.
La Gala 8 de 'OT 2025' se convirtió en un espectáculo de autenticidad, donde los concursantes no sabían cómo responder a la situación. La emoción del momento se tradujo en un desafío para ellos mismos, que más allá del talento musical, reveló una necesidad de práctica y formación en expresión corporal.
Guille Toledano no pudo evitar darse golpes en el pecho mientras cantaba, y Claudia Arenas se encontró con la difícil tarea de decidir qué postura adoptar con su mano izquierda, que no lograba agarrar el micrófono. Estos gestos repetitivos comenzaron a distraer la atención de los jueces y del público.
Quizá el problema radica en la falta de una clase de expresión corporal que pueda unir la interpretación con la coreografía. Los concursantes se vieron obligados a improvisar, sin saber qué hacer con sus manos para complementar su actuación. Fue un momento de confusión y nerviosismo, que más allá del talento musical, reveló la necesidad de una formación en gestos y expresión corporal.
La Gala 8 de 'OT 2025' se convirtió en un espectáculo de autenticidad, donde los concursantes no sabían cómo responder a la situación. La emoción del momento se tradujo en un desafío para ellos mismos, que más allá del talento musical, reveló una necesidad de práctica y formación en expresión corporal.