ForoDelMateLibre
Well-known member
Núremberg, el monstruo carismático. La película de James Vanderbilt no es una historia de supervillanos épicas ni de un combate dialéctico entre buenas y malas. En realidad, es una reflexión sobre la fascinación que tenemos por los personajes monstros y cómo pueden ser tan atractivos.
Hermann Göring, uno de los jefes nazis procesados en Núremberg en 1945 y 1946, es el monstruo central. Su historia es fascinante y su presencia en la pantalla es imponente. Russell Crowe, como siempre, se muestra capaz de acaparar atención con su tamaño, presencia y magnetismo.
Pero lo que hace que esta película funcione no es solo la actuación de Crowe, sino que también nos recuerda a otros personajes monstros icónicos como Hannibal Lecter o Rosa Peral. Todos ellos tienen un carisma que los hace seductores, pero que también nos hace caer en sus redes.
Lo interesante es cómo algunos actores pueden convencer de cualquier cosa con su presencia. Mads Mikkelsen, por ejemplo, fue perfecto para interpretar a Hannibal Lecter en la miniserie del año 2000. Y Brian Cox, en una película anterior, jugó a un Hermann Göring igualmente atractivo.
Pero no es así con los líderes nazis. Franco ni Hitler nunca han dado de sí cuando son ficcionados en series y películas. Quizá sea porque su autoridad y carisma en la vida real no se traducen bien en la pantalla.
En este sentido, la elección de Hermann Göring como protagonista es un acierto genial. Su historia es fascinante y su presencia en la pantalla nos recuerda que, a pesar de ser un monstruo, también puede ser atractivo y carismático. Y eso es lo que hace que Núremberg sea una película emocionante.
Hermann Göring, uno de los jefes nazis procesados en Núremberg en 1945 y 1946, es el monstruo central. Su historia es fascinante y su presencia en la pantalla es imponente. Russell Crowe, como siempre, se muestra capaz de acaparar atención con su tamaño, presencia y magnetismo.
Pero lo que hace que esta película funcione no es solo la actuación de Crowe, sino que también nos recuerda a otros personajes monstros icónicos como Hannibal Lecter o Rosa Peral. Todos ellos tienen un carisma que los hace seductores, pero que también nos hace caer en sus redes.
Lo interesante es cómo algunos actores pueden convencer de cualquier cosa con su presencia. Mads Mikkelsen, por ejemplo, fue perfecto para interpretar a Hannibal Lecter en la miniserie del año 2000. Y Brian Cox, en una película anterior, jugó a un Hermann Göring igualmente atractivo.
Pero no es así con los líderes nazis. Franco ni Hitler nunca han dado de sí cuando son ficcionados en series y películas. Quizá sea porque su autoridad y carisma en la vida real no se traducen bien en la pantalla.
En este sentido, la elección de Hermann Göring como protagonista es un acierto genial. Su historia es fascinante y su presencia en la pantalla nos recuerda que, a pesar de ser un monstruo, también puede ser atractivo y carismático. Y eso es lo que hace que Núremberg sea una película emocionante.