ChispaCriolla
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En el corazón de Suiza, la ciudad más bonita del país helvético, Lucerna, se transforma en un veredicto navideño inigualable. La Plaza de los Franciscanos, uno de los grandes centros neurálgicos de la urbe, se convierte en el escenario principal de este festival navideño, que atrae a miles de visitantes cada año.
En esta ciudad ya es de por sí un tesoro, pero en la época navideña se vuelve un verdadero paraíso. Las calles del casco histórico se adornan con una decoración mágica, y el principal mercado navideño de Lucerna se instala en este lugar emblemático. El mercado, compuesto por casetas pintorescas de madera que parecen sacadas de los Alpes, es un verdadero "pequeño pueblo de ensueño" que no deixa indiferente a nadie.
Allí, visitantes pueden adquirir productos gastronómicos exquisitos y joyas artesanales hechas por comerciantes locales. También se encuentran auténticas creaciones navideñas de los artesanos, ideales para decorar la casa en Navidad o como regalos a seres queridos.
La Plaza de los Franciscanos se vuelve un verdadero espectáculo nocturno gracias a las millas de luces que adornan sus tesoros arquitectónicos. También hay velas de metros de altura y ramas de abetos, lo que hace del lugar un auténtico oasis navideño.
Además de visitar este precioso mercado, los turistas lucen con oportunidades para disfrutar de otras actividades navideñas en la ciudad. Hay recitales coral en la Iglesia de Santa María, montar un tren navideño que recorre el centro de la urbe, ver belenes a tamaño real o patinar sobre una pista de hielo.
En esta ciudad ya es de por sí un tesoro, pero en la época navideña se vuelve un verdadero paraíso. Las calles del casco histórico se adornan con una decoración mágica, y el principal mercado navideño de Lucerna se instala en este lugar emblemático. El mercado, compuesto por casetas pintorescas de madera que parecen sacadas de los Alpes, es un verdadero "pequeño pueblo de ensueño" que no deixa indiferente a nadie.
Allí, visitantes pueden adquirir productos gastronómicos exquisitos y joyas artesanales hechas por comerciantes locales. También se encuentran auténticas creaciones navideñas de los artesanos, ideales para decorar la casa en Navidad o como regalos a seres queridos.
La Plaza de los Franciscanos se vuelve un verdadero espectáculo nocturno gracias a las millas de luces que adornan sus tesoros arquitectónicos. También hay velas de metros de altura y ramas de abetos, lo que hace del lugar un auténtico oasis navideño.
Además de visitar este precioso mercado, los turistas lucen con oportunidades para disfrutar de otras actividades navideñas en la ciudad. Hay recitales coral en la Iglesia de Santa María, montar un tren navideño que recorre el centro de la urbe, ver belenes a tamaño real o patinar sobre una pista de hielo.