Una anciana de 68 años, Ana, desaparecía en el hospital de Dénia sin que nadie se enterara. Sus hijos pasaron horas buscándola y denunciando su desaparición.
El drama comenzó cuando una ambulancia de Soporte Vital Básico (SVB) la trasladó al hospital de Dénia la noche del 1 de enero, tras una insuficiencia cardíaca. Sin embargo, sus hijos no se enteraron de nada hasta que uno de ellos fue a primera hora del día siguiente y recibió la información de que su madre estaba en Urgencias en observación.
Pero cuando fueron a verla, les dijeron que le habían dado el alta. Le extrañó mucho que su madre estuviera sola en un hospital sin dinero ni teléfono móvil. Los hijos decidieron buscarla por todas partes, desde la parada de taxis hasta su casa, pero no la encontraron.
Desesperados, acudieron a la Guardia Civil y denunciaron la desaparición de su madre. Los agentes también dijeron que no tenían información sobre ella y que se habría dado el alta en el hospital. La familia pasó horas buscando a Ana, sin saber dónde estaba ni si estaba bien.
La situación empeoró por la noche, cuando las fuerzas de seguridad iniciaron la búsqueda y los bomberos del parque comarcal de Dénia también participaron. La Guardia Civil recorrió los alrededores del hospital, pero no encontró rastro de Ana.
El hijo de Ana finalmente recibió una llamada de su madre a las 7 horas del día siguiente, explicándole que estaba ingresada en el hospital de Alicante después de sufrir un infarto. La familia se sintió aliviada, pero también se sintieron frustrados y decepcionados por la falta de comunicación del hospital.
"Por fin, respiramos", dijo uno de los hijos. "Mi madre está bien. Se recuperaba de la operación. Pero seguimos sin entender cómo pudo ocurrir que en el hospital de Dénia no fueran capaces de decirnos dónde estaba".
La familia está preparando una reclamación para presentarla en el hospital y espera que no vuelva a ocurrir una "negligencia" como ésta. Insisten en que la angustia de tener a un ser querido enfermo se suma la total incertidumbre de no saber dónde está y esa sensación "surrealista" y terrible de que la tierra se la ha tragado.
El hospital debe revisar lo que pasó, mejorar los protocolos y asegurarse de que algo así no vuelva a pasar, dicen.
El drama comenzó cuando una ambulancia de Soporte Vital Básico (SVB) la trasladó al hospital de Dénia la noche del 1 de enero, tras una insuficiencia cardíaca. Sin embargo, sus hijos no se enteraron de nada hasta que uno de ellos fue a primera hora del día siguiente y recibió la información de que su madre estaba en Urgencias en observación.
Pero cuando fueron a verla, les dijeron que le habían dado el alta. Le extrañó mucho que su madre estuviera sola en un hospital sin dinero ni teléfono móvil. Los hijos decidieron buscarla por todas partes, desde la parada de taxis hasta su casa, pero no la encontraron.
Desesperados, acudieron a la Guardia Civil y denunciaron la desaparición de su madre. Los agentes también dijeron que no tenían información sobre ella y que se habría dado el alta en el hospital. La familia pasó horas buscando a Ana, sin saber dónde estaba ni si estaba bien.
La situación empeoró por la noche, cuando las fuerzas de seguridad iniciaron la búsqueda y los bomberos del parque comarcal de Dénia también participaron. La Guardia Civil recorrió los alrededores del hospital, pero no encontró rastro de Ana.
El hijo de Ana finalmente recibió una llamada de su madre a las 7 horas del día siguiente, explicándole que estaba ingresada en el hospital de Alicante después de sufrir un infarto. La familia se sintió aliviada, pero también se sintieron frustrados y decepcionados por la falta de comunicación del hospital.
"Por fin, respiramos", dijo uno de los hijos. "Mi madre está bien. Se recuperaba de la operación. Pero seguimos sin entender cómo pudo ocurrir que en el hospital de Dénia no fueran capaces de decirnos dónde estaba".
La familia está preparando una reclamación para presentarla en el hospital y espera que no vuelva a ocurrir una "negligencia" como ésta. Insisten en que la angustia de tener a un ser querido enfermo se suma la total incertidumbre de no saber dónde está y esa sensación "surrealista" y terrible de que la tierra se la ha tragado.
El hospital debe revisar lo que pasó, mejorar los protocolos y asegurarse de que algo así no vuelva a pasar, dicen.