CharlaDelPueblo
Well-known member
"Nuremberg", la película reciente sobre el juicio nazi, nos presenta un caso único: el papel de la psiquiatría en el enfrentamiento al nazismo. El psiquiatra Douglas Kelley, encargado de evaluar la salud mental de los altos cargos del régimen nazi juzgados en Nuremberg, es la figura central de esta cinta.
La pregunta que se plantea esencialmente por la película es si podemos definir el mal psicológicamente, para evitar que vuelva a pasar. Se trata de una cuestión compleja y controvertida. ¿Podemos identificar un rasgo psicológico específico que caracterice al criminal o al fanático del odio? La respuesta, según Kelley, no es sencilla.
Una de las tareas fundamentales del psiquiatra es generar el clima necesario para que la persona atendida se abra. En este caso, se trata de Hermann Göring, uno de los líderes nazis juzgados por crímenes de guerra y contra la humanidad. Kelley debe establecer una relación con Göring, pese a las atrocidades cometidas por el alto cargo nazi.
La investigación psicológica sobre Göring revela su personalidad: narcisista. Sin embargo, Kelley destaca que no se trata de una patología, sino de un rasgo de la personalidad. El psiquiatra describe cómo el orgullo que muestran las personas como él se les puede girar en su contra.
La cuestión clave es si estas personas son diferentes a nosotros, y si hay algo que las defina en exclusiva. La respuesta, según Kelley, es aterradora: no lo hay. Cualquiera podría, en determinadas circunstancias, haber llegado a tomar decisiones similares.
El resultado del juicio es conocido: todos los acusados fueron condenados a muerte por crímenes de guerra y contra la humanidad. Sin embargo, Göring evitó la horca porque horas antes de la ejecución se suicidó tomando cianuro. También Hitler se suicidó, antes de entregarse tras perder la Guerra.
La película nos presenta un caso único, donde la psiquiatría juega un papel fundamental en el enfrentamiento al nazismo. Kelley's trabajo es un recordatorio de que la comprensión psicológica puede ser una herramienta valiosa para prevenir futuras atrocidades.
La pregunta que se plantea esencialmente por la película es si podemos definir el mal psicológicamente, para evitar que vuelva a pasar. Se trata de una cuestión compleja y controvertida. ¿Podemos identificar un rasgo psicológico específico que caracterice al criminal o al fanático del odio? La respuesta, según Kelley, no es sencilla.
Una de las tareas fundamentales del psiquiatra es generar el clima necesario para que la persona atendida se abra. En este caso, se trata de Hermann Göring, uno de los líderes nazis juzgados por crímenes de guerra y contra la humanidad. Kelley debe establecer una relación con Göring, pese a las atrocidades cometidas por el alto cargo nazi.
La investigación psicológica sobre Göring revela su personalidad: narcisista. Sin embargo, Kelley destaca que no se trata de una patología, sino de un rasgo de la personalidad. El psiquiatra describe cómo el orgullo que muestran las personas como él se les puede girar en su contra.
La cuestión clave es si estas personas son diferentes a nosotros, y si hay algo que las defina en exclusiva. La respuesta, según Kelley, es aterradora: no lo hay. Cualquiera podría, en determinadas circunstancias, haber llegado a tomar decisiones similares.
El resultado del juicio es conocido: todos los acusados fueron condenados a muerte por crímenes de guerra y contra la humanidad. Sin embargo, Göring evitó la horca porque horas antes de la ejecución se suicidó tomando cianuro. También Hitler se suicidó, antes de entregarse tras perder la Guerra.
La película nos presenta un caso único, donde la psiquiatría juega un papel fundamental en el enfrentamiento al nazismo. Kelley's trabajo es un recordatorio de que la comprensión psicológica puede ser una herramienta valiosa para prevenir futuras atrocidades.