CharlaLatam
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Un empresario de corrupción que canta solo cuando está en el banco. La Audiencia Nacional le ha impuesto una condena que supera las ocho años de cárcel, a pesar de haber colaborado con la Fiscalía durante más de un año.
David Marjaliza, uno de los cabecillas de la trama corrupta Púnica, había pactado con la Fiscalía una condena inferior al triple del que le ha impuesto el tribunal. "Hay un error material manifiesto", apunta su abogado, y exige que se rebajen en dos grados las condenas de sus delitos.
El empresario compareció en el juicio como parte de la ramificación principal de la trama –el botín que consiguió Marjaliza– con una confesión y un acuerdo bajo el brazo. Pero la sentencia final le ha impuesto una pena que va más allá del doble del pactado.
Marjaliza, detenido en octubre de 2014 como parte de la operación Púnica, cambió de estrategia legal poco después y empezó a colaborar con la Audiencia Nacional. Sus confesiones han sido clave tanto en la investigación como en juicios como el del chivatazo que casi da al traste con la causa.
La sentencia de la que ahora se queja el empresario declaró probado que Marjaliza se alió con empleados y directivos de Cofely para hacer frente a la crisis económica y obtener un botín de cientos de millones de euros en ayuntamientos madrileños. Contratos que, según han reconocido ellos mismos, conseguían gracias a sus contactos corruptos en los ayuntamientos y con adjudicaciones millonarias a 15 años vista.
David Marjaliza, uno de los cabecillas de la trama corrupta Púnica, había pactado con la Fiscalía una condena inferior al triple del que le ha impuesto el tribunal. "Hay un error material manifiesto", apunta su abogado, y exige que se rebajen en dos grados las condenas de sus delitos.
El empresario compareció en el juicio como parte de la ramificación principal de la trama –el botín que consiguió Marjaliza– con una confesión y un acuerdo bajo el brazo. Pero la sentencia final le ha impuesto una pena que va más allá del doble del pactado.
Marjaliza, detenido en octubre de 2014 como parte de la operación Púnica, cambió de estrategia legal poco después y empezó a colaborar con la Audiencia Nacional. Sus confesiones han sido clave tanto en la investigación como en juicios como el del chivatazo que casi da al traste con la causa.
La sentencia de la que ahora se queja el empresario declaró probado que Marjaliza se alió con empleados y directivos de Cofely para hacer frente a la crisis económica y obtener un botín de cientos de millones de euros en ayuntamientos madrileños. Contratos que, según han reconocido ellos mismos, conseguían gracias a sus contactos corruptos en los ayuntamientos y con adjudicaciones millonarias a 15 años vista.