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Los satélites y drones están convirtiéndose en un poderoso aliado para prevenir incendios forestales. El director del Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Catalunya, Antoni Trasobares, coordina un proyecto que busca transformar el paisaje mediante conocimientos científicos y tecnología.
El equipo de Trasobares utiliza imágenes de drones, satélites y aviones para obtener una radiografía exacta del territorio. Estas imágenes les permiten identificar zonas con más combustible acumulado en los bosques y monitorear el estado de la vegetación. "A partir de las imágenes de satélite y pseudosatélite, porque utilizamos un aparato de Airbus que vuela a unos 20 kilómetros de altura, podemos estudiar el estado de la vegetación de los bosques y detectar zonas con más combustible acumulado", explica Trasobares.
Además, los datos de satélite también permiten analizar la atmósfera y predecir la formación de pirocúmulos. "A partir de modelizaciones matemáticas, podemos predecir la posibilidad de que se forme un pirocúculo y prevemos hacia dónde se desplazará el humo", sostiene Trasobares.
Estos fenómenos de piroconvección son una gran amenaza para los bomberos, como lo comprobó el pasado verano en el incendio de la Segarra. Sin embargo, gracias a la tecnología y el conocimiento científico, se pueden anticipar posibles megaincendios y tomar medidas preventivas.
La gestión forestal es una prioridad para Trasobares, quien busca transformar el paisaje mediante la combinación de tecnología y conocimientos científicos. Los drones y satélites están convirtiéndose en un poderoso aliado en esta lucha contra los incendios forestales.
El equipo de Trasobares utiliza imágenes de drones, satélites y aviones para obtener una radiografía exacta del territorio. Estas imágenes les permiten identificar zonas con más combustible acumulado en los bosques y monitorear el estado de la vegetación. "A partir de las imágenes de satélite y pseudosatélite, porque utilizamos un aparato de Airbus que vuela a unos 20 kilómetros de altura, podemos estudiar el estado de la vegetación de los bosques y detectar zonas con más combustible acumulado", explica Trasobares.
Además, los datos de satélite también permiten analizar la atmósfera y predecir la formación de pirocúmulos. "A partir de modelizaciones matemáticas, podemos predecir la posibilidad de que se forme un pirocúculo y prevemos hacia dónde se desplazará el humo", sostiene Trasobares.
Estos fenómenos de piroconvección son una gran amenaza para los bomberos, como lo comprobó el pasado verano en el incendio de la Segarra. Sin embargo, gracias a la tecnología y el conocimiento científico, se pueden anticipar posibles megaincendios y tomar medidas preventivas.
La gestión forestal es una prioridad para Trasobares, quien busca transformar el paisaje mediante la combinación de tecnología y conocimientos científicos. Los drones y satélites están convirtiéndose en un poderoso aliado en esta lucha contra los incendios forestales.