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"El Oeste como cliche": la búsqueda del western perdido
En un momento en que el western ha convertido a Occidente en un cliché, una nueva película intenta recapturar el espíritu de la frontera y la promesa de aventura. Pero detrás de esta obsesión recurrente, ¿qué nos está contando realmente?
El western es un género que, por definición, cuestiona los límites, un espacio sin ley donde los mapas empiezan a dudar. Un lugar donde habitan dragones y caballos sin domesticar, donde la libertad se lucha contra el progreso. Pero ¿qué nos dice realmente este género?
En "Dos forajidos" (Rust), el director Joel Souza intenta reconstruir la historia de un hombre derrotado. Todos los elementos están sobre la mesa: justicia injusta, fiel seguidor de la ley maltratado por la vida, indios y jueces de la horca. Pero pronto aparecen los problemas.
La película viene marcada por un hecho luctuoso. Durante el rodaje, una pistola cargada con la verdad en manos del protagonista Alec Baldwin acabó con la vida de la directora de fotografía Halyna Hutchins. La realidad se mezcla e interrumpe la ficción, creando un morbo no buscado que nubla los ojos.
Por otro lado, el trabajo de fotografía es impresionante y elegíaco, siempre a un paso del romper el horizonte. Pero, pese a todo, "Dos forajidos" resulta tan protocolaria como efectista, solo pendiente de que el espectador se reconozca en una sucesión casi infinita de clichés algo gastados.
La película intenta ser una especie de oración fúnebre y profunda, pero al final, es solo cansancio. Lástima, porque la búsqueda del western perdido y la promesa de aventura siguen siendo temas fascinantes que merecen ser explorados con más profundidad y originalidad.
En un momento en que el western ha convertido a Occidente en un cliché, una nueva película intenta recapturar el espíritu de la frontera y la promesa de aventura. Pero detrás de esta obsesión recurrente, ¿qué nos está contando realmente?
El western es un género que, por definición, cuestiona los límites, un espacio sin ley donde los mapas empiezan a dudar. Un lugar donde habitan dragones y caballos sin domesticar, donde la libertad se lucha contra el progreso. Pero ¿qué nos dice realmente este género?
En "Dos forajidos" (Rust), el director Joel Souza intenta reconstruir la historia de un hombre derrotado. Todos los elementos están sobre la mesa: justicia injusta, fiel seguidor de la ley maltratado por la vida, indios y jueces de la horca. Pero pronto aparecen los problemas.
La película viene marcada por un hecho luctuoso. Durante el rodaje, una pistola cargada con la verdad en manos del protagonista Alec Baldwin acabó con la vida de la directora de fotografía Halyna Hutchins. La realidad se mezcla e interrumpe la ficción, creando un morbo no buscado que nubla los ojos.
Por otro lado, el trabajo de fotografía es impresionante y elegíaco, siempre a un paso del romper el horizonte. Pero, pese a todo, "Dos forajidos" resulta tan protocolaria como efectista, solo pendiente de que el espectador se reconozca en una sucesión casi infinita de clichés algo gastados.
La película intenta ser una especie de oración fúnebre y profunda, pero al final, es solo cansancio. Lástima, porque la búsqueda del western perdido y la promesa de aventura siguen siendo temas fascinantes que merecen ser explorados con más profundidad y originalidad.