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Un tema que nunca ha pasado de moda: desodorantes, antitranspirantes y antiodorantes. Pero, ¿sabíamos cuál era la verdadera causa del mal olor corporal? La química Deborah García nos explica que "ni desodorante ni antitranspirante, sino el antiodorante es la solución" contra el sudor.
La relación entre la microbiota y el sudor es complicada. La microbiota es la comunidad de microorganismos que habitan en nuestro cuerpo, especialmente en el intestino, la piel y el tracto genitourinario. "La mayoría de esos microorganismos son beneficiosos y esenciales para la salud", explica García. Sin embargo, cuando esas bacterias necesarias para el equilibrio y la protección se descomponen, se genera un desequilibrio o disbiosis que aumenta el mal olor del sudor.
El sudor es la secreción de las glándulas sudoríparas que permite eliminar sustancias de desecho por la piel y es necesario para regular la temperatura corporal. En su composición, el sudor está formado por una mezcla inodora de agua (99%), sales minerales y sebo (compuestos orgánicos como ácidos grasos y aminas). Pero, ¿qué pasa cuando las bacterias que componen este microbioma axilar se alimentan del sudor?
"Los microbios de la piel se alimentan del sudor, descomponiéndolo en sustancias volátiles que producen el mal olor", explica García. Esa es la relación entre la microbiota corporal y el sudor. Pero, ¿cómo combatir esta causa del mal olor? La solución no radica en los antitranspirantes ni los desodorantes convencionales.
"Muchos de los productos que utilizamos para 'protegernos' del mal olor están disenados más para enmascarar que para solucionar", explica García. En su lugar, entran en escena los antiodorantes. Estos productos presentan un cambio de paradigma y tienen la capacidad de trabajar directamente sobre la causa del mal olor sin impedir que la piel transpire.
"Regulan la microbiota axilar para evitar que las bacterias se reproduzcan en exceso, respetando así el proceso natural de sudoración y manteniendo la piel en equilibrio", explica García. Además, actúan sobre la causa del mal olor neutralizando el olor sin frenar el proceso natural y necesario de sudoración.
En este sentido, un antiodorante natural creado por Noodor se destaca. Esta fórmula consigue reducir la población de las principales bacterias identificadas como responsables del mal olor corporal. "Este cambio crea un nuevo microbioma donde se desarrollan otras bacterias necesarias para el equilibrio y protección de la piel, provocando a su vez el retraso de aquellas bacterias y sus derivados orgánicos metabolizados responsables del mal olor persistente", explica García.
A la larga, el uso continuado de antiodorantes con estas características "puede prevenir la disbiosis causante del mal olor y mantener el microbioma saludable y en equilibrio, que es lo deseable para que el mal olor del sudor no campé a sus anchas".
La relación entre la microbiota y el sudor es complicada. La microbiota es la comunidad de microorganismos que habitan en nuestro cuerpo, especialmente en el intestino, la piel y el tracto genitourinario. "La mayoría de esos microorganismos son beneficiosos y esenciales para la salud", explica García. Sin embargo, cuando esas bacterias necesarias para el equilibrio y la protección se descomponen, se genera un desequilibrio o disbiosis que aumenta el mal olor del sudor.
El sudor es la secreción de las glándulas sudoríparas que permite eliminar sustancias de desecho por la piel y es necesario para regular la temperatura corporal. En su composición, el sudor está formado por una mezcla inodora de agua (99%), sales minerales y sebo (compuestos orgánicos como ácidos grasos y aminas). Pero, ¿qué pasa cuando las bacterias que componen este microbioma axilar se alimentan del sudor?
"Los microbios de la piel se alimentan del sudor, descomponiéndolo en sustancias volátiles que producen el mal olor", explica García. Esa es la relación entre la microbiota corporal y el sudor. Pero, ¿cómo combatir esta causa del mal olor? La solución no radica en los antitranspirantes ni los desodorantes convencionales.
"Muchos de los productos que utilizamos para 'protegernos' del mal olor están disenados más para enmascarar que para solucionar", explica García. En su lugar, entran en escena los antiodorantes. Estos productos presentan un cambio de paradigma y tienen la capacidad de trabajar directamente sobre la causa del mal olor sin impedir que la piel transpire.
"Regulan la microbiota axilar para evitar que las bacterias se reproduzcan en exceso, respetando así el proceso natural de sudoración y manteniendo la piel en equilibrio", explica García. Además, actúan sobre la causa del mal olor neutralizando el olor sin frenar el proceso natural y necesario de sudoración.
En este sentido, un antiodorante natural creado por Noodor se destaca. Esta fórmula consigue reducir la población de las principales bacterias identificadas como responsables del mal olor corporal. "Este cambio crea un nuevo microbioma donde se desarrollan otras bacterias necesarias para el equilibrio y protección de la piel, provocando a su vez el retraso de aquellas bacterias y sus derivados orgánicos metabolizados responsables del mal olor persistente", explica García.
A la larga, el uso continuado de antiodorantes con estas características "puede prevenir la disbiosis causante del mal olor y mantener el microbioma saludable y en equilibrio, que es lo deseable para que el mal olor del sudor no campé a sus anchas".