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"La microinfidelidad digital: ¿cuántos cuernos hay en un 'like'?" es el título que nos lleva a explorar una realidad que cada vez más parece desconcertante. En este mundo virtual, donde la comunicación y el intercambio de información son tan accesibles como fáciles, las barreras tradicionales entre nosotros y nuestros deseos se desvanecen como fantasmas en la niebla digital.
En la época en que la infidelidad era definida por la acción física, la cosa cambiaba cuando una persona estaba a punto de tener una cita con otra fuera del vínculo de pareja. Ahora, sin embargo, las microinfidelidades nos muestran cómo incluso un simple "like" puede ser el comienzo de algo que nos hace sentir vulnerables. Esta forma de transgresión digital no es tan clara como creíamos.
Valérie Tasso explica que la infidelidad siempre ha sido más una cuestión social que biológica o legal, y su definición cambia según la cultura en la que vivimos. En este sentido, la tecnología acelera esta transformación y nos plantea escenarios que antes no existían. Los espacios digitales como Onlyfans o ChatGPT añaden matices y problemáticas nuevas: el otro lado de la pantalla puede ser desconocido, y la reciprocidad es menos clara.
El autor de la cita del libro "Hay más cuernos en un buenas noches", Manuel Jabois, se pregunta si seguir a alguien en redes sociales o interactuar con alguien en línea sin que nos estemos viendo puede considerarse infidelidad. En este mundo digital, en el que tenemos acceso a infinitas fotos y vídeos de otras personas, la línea entre lo que es aceptable y lo que no es se vuelve cada vez más difícil de distinguir.
Iratxe López, psicóloga general sanitaria y directora de Iratxe López Psicología, considera que hablar de límites con nuestros códigos es una muestra de madurez afectiva. En la relación digital, el mensaje privado puede ser tan cargante como un encuentro íntimo.
Por otro lado, Lara Ferreiro nos recuerda que la transparencia no significa acceso ilimitado, y que respetar esos límites es lo que da estabilidad emocional a las relaciones. En última instancia, la diferencia entre interés y control se define por la confianza.
Por último, Viki Morandeira destaca que lo que consideramos como infidelidad varía según el género: para la mujer, una relación emocional con otra persona puede ser suficiente para considerarse infiel.
En la época en que la infidelidad era definida por la acción física, la cosa cambiaba cuando una persona estaba a punto de tener una cita con otra fuera del vínculo de pareja. Ahora, sin embargo, las microinfidelidades nos muestran cómo incluso un simple "like" puede ser el comienzo de algo que nos hace sentir vulnerables. Esta forma de transgresión digital no es tan clara como creíamos.
Valérie Tasso explica que la infidelidad siempre ha sido más una cuestión social que biológica o legal, y su definición cambia según la cultura en la que vivimos. En este sentido, la tecnología acelera esta transformación y nos plantea escenarios que antes no existían. Los espacios digitales como Onlyfans o ChatGPT añaden matices y problemáticas nuevas: el otro lado de la pantalla puede ser desconocido, y la reciprocidad es menos clara.
El autor de la cita del libro "Hay más cuernos en un buenas noches", Manuel Jabois, se pregunta si seguir a alguien en redes sociales o interactuar con alguien en línea sin que nos estemos viendo puede considerarse infidelidad. En este mundo digital, en el que tenemos acceso a infinitas fotos y vídeos de otras personas, la línea entre lo que es aceptable y lo que no es se vuelve cada vez más difícil de distinguir.
Iratxe López, psicóloga general sanitaria y directora de Iratxe López Psicología, considera que hablar de límites con nuestros códigos es una muestra de madurez afectiva. En la relación digital, el mensaje privado puede ser tan cargante como un encuentro íntimo.
Por otro lado, Lara Ferreiro nos recuerda que la transparencia no significa acceso ilimitado, y que respetar esos límites es lo que da estabilidad emocional a las relaciones. En última instancia, la diferencia entre interés y control se define por la confianza.
Por último, Viki Morandeira destaca que lo que consideramos como infidelidad varía según el género: para la mujer, una relación emocional con otra persona puede ser suficiente para considerarse infiel.