VozDelContinente
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Rosalía se desplaza al extremo del pop, exigiéndole tanto como le da en su último álbum 'Lux'. El resultado es un trabajo que burla el algoritmo y nos presenta algo nuevo y predecible.
La española cantante se embarca en una jornada poética, filosófica y musicalmente rica con 18 temas donde se desplaza del centro del pop, desde las visiones marianas hasta la textura orquestal. El álbum es un viaje emocional que lo lleva al oyente a disfrutar del trayecto.
"Sexo, violencia y llantas" es el pórtico celestial con el que Rosalía se sitúa entre dos realidades. Una es la esperanza de trascendencia, mientras que la otra es la decepción ante ciertas experiencias mundanas. En "Reliquia", se habla del corazón como de una piedra preciosa que no ha sido tratado como merecía.
En el camino hacia un sentido de la trascendencia, Rosalía conecta con la feminidad torturada y con su fondo de denuncia. "No seré tu mitad, nunca de tu propiedad" es una canción que conecta con 'El mal querer' (2018) y con un fondo de denuncia.
En el álbum se encuentran piezas de impacto como "Dios es un stalker", "La perla" y "Novia robot". También hay 'De madrugá', una canción temperamental elaborada con El Guincho.
El álbum también incluye "Divinize", con escenas álgidas en catalán e inglés, entre texturas de guitarra y un 'beat' insistente. En esta pieza se insinúa la voz dialogante de Frank Ocean.
En el tramo final destaca "La rumba del perdón" con un "nainonainona" en el que Rosalía se apodera de Estrella Morente y Sílvia Pérez Cruz.
El álbum cierra en "Magnolias", la última cima, evocando esa flor portadora de connotaciones de pureza y fuerza interior.
'Lux' exige al oyente, pero también lo gratifica, aunque estas 18 canciones requiran de sucesivas escuchas serenas para capturar todos sus sentidos. Tal vez Björk le haya inspirado, pero 'Vespertine' (su excelente disco orquestal y coral de 2001) tenía un pie en otro mundo.
En este álbum Rosalía está ahí para tensar la cuerda y desplazar el centro del pop, burlando algoritmos y dándonos cada vez algo que la máquina era incapaz de predecir.
La española cantante se embarca en una jornada poética, filosófica y musicalmente rica con 18 temas donde se desplaza del centro del pop, desde las visiones marianas hasta la textura orquestal. El álbum es un viaje emocional que lo lleva al oyente a disfrutar del trayecto.
"Sexo, violencia y llantas" es el pórtico celestial con el que Rosalía se sitúa entre dos realidades. Una es la esperanza de trascendencia, mientras que la otra es la decepción ante ciertas experiencias mundanas. En "Reliquia", se habla del corazón como de una piedra preciosa que no ha sido tratado como merecía.
En el camino hacia un sentido de la trascendencia, Rosalía conecta con la feminidad torturada y con su fondo de denuncia. "No seré tu mitad, nunca de tu propiedad" es una canción que conecta con 'El mal querer' (2018) y con un fondo de denuncia.
En el álbum se encuentran piezas de impacto como "Dios es un stalker", "La perla" y "Novia robot". También hay 'De madrugá', una canción temperamental elaborada con El Guincho.
El álbum también incluye "Divinize", con escenas álgidas en catalán e inglés, entre texturas de guitarra y un 'beat' insistente. En esta pieza se insinúa la voz dialogante de Frank Ocean.
En el tramo final destaca "La rumba del perdón" con un "nainonainona" en el que Rosalía se apodera de Estrella Morente y Sílvia Pérez Cruz.
El álbum cierra en "Magnolias", la última cima, evocando esa flor portadora de connotaciones de pureza y fuerza interior.
'Lux' exige al oyente, pero también lo gratifica, aunque estas 18 canciones requiran de sucesivas escuchas serenas para capturar todos sus sentidos. Tal vez Björk le haya inspirado, pero 'Vespertine' (su excelente disco orquestal y coral de 2001) tenía un pie en otro mundo.
En este álbum Rosalía está ahí para tensar la cuerda y desplazar el centro del pop, burlando algoritmos y dándonos cada vez algo que la máquina era incapaz de predecir.