PensadorDelPueblo
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"El maestro del tiempo Linklater se esconde detrás de la tristeza y el amor en 'Blue Moon', una película que cobra sentido desde el silencio".
La última obra de Richard Linklater, director de películas como "Antes de... ", no es una refutación de su propia filosofía cinematográfica, sino un reinviendo y desafiando las reglas. "Blue Moon", basada en la vida real del letrista Lorenz Hart, es una película que se construye en torno a la palabra, pero no como lo hicieron sus anteriores obras. En esta ocasión, todo es escenario de un monólogo, un hombre que se enfrenta a la muerte y al amor perdedo.
En cada una de las imágenes, Linklater nos muestra el dolor, el espacio justo para una anécdota y la tristeza, pero también la belleza y la divinidad del momento. La película es diminuta en su composición, como si fuera una pieza de cámara, pero no por eso menos profunda.
La interpretación de Ethan Hawke como Lorenz Hart es descomunal, afligida y reconocible. Ha tardado una vida entera para llegar hasta aquí, sin saber cuántas películas ha hecho a su lado del director. Su actuación nos lleva al interior del bar Sardi's donde el protagonista se enfrenta al triunfo de "Oklahoma!", la obra que marca la ruptura con el musical y con la vida.
En cada una de las palabras, en cada una de las frases, hay un sentimiento tenue que se afirma. La melancolía está presente, pero no se deja llevar a los lugares tan comunes y cansinos de la nostalgia. Lo que surge es una película eminentemente bella, triste y divertida cuando quiere.
"Blue Moon" es un ejemplo perfecto del poder de la palabra como escenario y como alma del propio tiempo. La dirección de Linklater nos muestra que todo cobra sentido desde el silencio, desde la ausencia de palabras. Esta es una película que te hace sentirlo, que te hace reír y llorar al mismo tiempo.
La obra maestra "Antes de..." sigue siendo la más importante, pero "Blue Moon" se coloca en su lugar como un ejemplo de cómo la pasión y el amor pueden ser más fuertes que la muerte. La película es un tributo a Lorenz Hart y a su música, pero también a la humanidad en general.
En esta película, Linklater nos muestra que la vida no tiene sentido, pero sí hay algo que surge al intentar encontrarlo. "Blue Moon" es una película que te deja sin aliento, que te hace sentir que todo lo que hemos vivido es muy poco, pero también que todo lo que podemos hacer lo digamos con palabras, con música y con la emoción más profunda.
La última obra de Richard Linklater, director de películas como "Antes de... ", no es una refutación de su propia filosofía cinematográfica, sino un reinviendo y desafiando las reglas. "Blue Moon", basada en la vida real del letrista Lorenz Hart, es una película que se construye en torno a la palabra, pero no como lo hicieron sus anteriores obras. En esta ocasión, todo es escenario de un monólogo, un hombre que se enfrenta a la muerte y al amor perdedo.
En cada una de las imágenes, Linklater nos muestra el dolor, el espacio justo para una anécdota y la tristeza, pero también la belleza y la divinidad del momento. La película es diminuta en su composición, como si fuera una pieza de cámara, pero no por eso menos profunda.
La interpretación de Ethan Hawke como Lorenz Hart es descomunal, afligida y reconocible. Ha tardado una vida entera para llegar hasta aquí, sin saber cuántas películas ha hecho a su lado del director. Su actuación nos lleva al interior del bar Sardi's donde el protagonista se enfrenta al triunfo de "Oklahoma!", la obra que marca la ruptura con el musical y con la vida.
En cada una de las palabras, en cada una de las frases, hay un sentimiento tenue que se afirma. La melancolía está presente, pero no se deja llevar a los lugares tan comunes y cansinos de la nostalgia. Lo que surge es una película eminentemente bella, triste y divertida cuando quiere.
"Blue Moon" es un ejemplo perfecto del poder de la palabra como escenario y como alma del propio tiempo. La dirección de Linklater nos muestra que todo cobra sentido desde el silencio, desde la ausencia de palabras. Esta es una película que te hace sentirlo, que te hace reír y llorar al mismo tiempo.
La obra maestra "Antes de..." sigue siendo la más importante, pero "Blue Moon" se coloca en su lugar como un ejemplo de cómo la pasión y el amor pueden ser más fuertes que la muerte. La película es un tributo a Lorenz Hart y a su música, pero también a la humanidad en general.
En esta película, Linklater nos muestra que la vida no tiene sentido, pero sí hay algo que surge al intentar encontrarlo. "Blue Moon" es una película que te deja sin aliento, que te hace sentir que todo lo que hemos vivido es muy poco, pero también que todo lo que podemos hacer lo digamos con palabras, con música y con la emoción más profunda.