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El gobierno de Barcelona anunció ayer que pagará a las arcas municipales 10 millones de euros por la ampliación del espacio peatonal en torno a la Sagrada Família. El proyecto, que tiene como objetivo pacificar el tráfico y mejorar los accesos al templo, es uno de los más importantes realizados en la ciudad en décadas.
La escalinata que impondría derruir viviendas en la calle Mallorca sigue sin resolverse, pero las obras en las calles Marina, Provença, Lepant, Sardenya y Sicilia avanzan. La junta constructora del templo ha expresado su voluntad de trabajar con el ayuntamiento para encontrar una solución que satisfaga a todos los interesados.
El plan se divide en cuatro etapas. En la primera, se ejecutan obras en Marina y Provença, lo que obligará a demoler hasta dos manzanas de las calles y realojar decenas de hogares. La segunda etapa se centrará en la ampliación de las aceras, el mejoramiento de los pasos para peatones y la reducción de la velocidad del tráfico en torno a la Sagrada Família.
La peatonalización definitiva de los accesos a la fachada del Nacimiento es otro aspecto clave del proyecto. La documentación del proceso de contratación deja entrever que los vehículos podrán volver a transitar por la calle Provença, pero solo en un solo carril y con una velocidad reducida.
El gobierno municipal calcula que entre 18 y 22 millones de personas merodean cada año por el contorno de la Sagrada Família sin entrar en ella. La aglomeración de visitantes es caótica y desordenada, masiva y no siempre respetuosa. El ayuntamiento busca encontrar una solución que reduzca las afectaciones a los residentes.
El concejal del Eixample, Jordi Valls, sondea un acuerdo con la junta constructora del templo para resolver el problema de la escalinata. "Estamos intentando ver si hay elementos para llegar a un potencial acuerdo", dijo. "Puede ser un buen acuerdo, pero será imposible contentar por igual a todos los interesados".
La escalinata que impondría derruir viviendas en la calle Mallorca sigue sin resolverse, pero las obras en las calles Marina, Provença, Lepant, Sardenya y Sicilia avanzan. La junta constructora del templo ha expresado su voluntad de trabajar con el ayuntamiento para encontrar una solución que satisfaga a todos los interesados.
El plan se divide en cuatro etapas. En la primera, se ejecutan obras en Marina y Provença, lo que obligará a demoler hasta dos manzanas de las calles y realojar decenas de hogares. La segunda etapa se centrará en la ampliación de las aceras, el mejoramiento de los pasos para peatones y la reducción de la velocidad del tráfico en torno a la Sagrada Família.
La peatonalización definitiva de los accesos a la fachada del Nacimiento es otro aspecto clave del proyecto. La documentación del proceso de contratación deja entrever que los vehículos podrán volver a transitar por la calle Provença, pero solo en un solo carril y con una velocidad reducida.
El gobierno municipal calcula que entre 18 y 22 millones de personas merodean cada año por el contorno de la Sagrada Família sin entrar en ella. La aglomeración de visitantes es caótica y desordenada, masiva y no siempre respetuosa. El ayuntamiento busca encontrar una solución que reduzca las afectaciones a los residentes.
El concejal del Eixample, Jordi Valls, sondea un acuerdo con la junta constructora del templo para resolver el problema de la escalinata. "Estamos intentando ver si hay elementos para llegar a un potencial acuerdo", dijo. "Puede ser un buen acuerdo, pero será imposible contentar por igual a todos los interesados".