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Un proyecto agrícola se convierte en un descubrimiento arqueológico de 3.000 años. Arend Versteeg, agricultor de Uddel, quería construir un nuevo establo ecológico para asegurar el futuro de su granja familiar. Pero justo antes de ponerte el primer ladrillo, se encontró con excavadoras y arqueólogos.
Los expertos han estado trabajando en la pradera de Versteeg durante semanas, retirando capas de tierra y documentando fragmentos de cerámica, marcas en el suelo y vestigios que apuntan a la existencia de un asentamiento humano que se remonta a la Edad del Bronce Final.
Entre los hallazgos también se encuentran piezas más recientes, como una jarra decorada con la figura de un hombre barbudo, lo que sugiere que el terreno continuó teniendo actividad humana a lo largo de los siglos. El arqueólogo municipal Guido Spanjaard explica que las decoloraciones del suelo indican la presencia de antiguos postes de madera, posiblemente de un establo o una dependencia agrícola primitiva.
El proyecto de Versteeg, que cuenta con permiso desde 2021, albergará 50 vacas, 37 cerdas y 180 cerdos de engorde, todos con acceso al exterior. "Me apasiona la agricultura ecológica. No me atrae la ganadería intensiva", afirma. Sin embargo, el hallazgo arqueológico ha supuesto un importante contratiempo económico: la ley obliga a que quien impulsa la obra financie la investigación previa para evitar la pérdida de patrimonio histórico.
El coste del estudio arqueológico rondará los 25.000 euros, mientras que el nuevo establo superará el millón de euros. Versteeg no se beneficiará de los hallazgos, incluso si encuentran un cofre con oro: "Ni siquiera si encuentran un cofre con oro, tampoco es para mí", bromea.
La normativa contempla ayudas si los costes arqueológicos superan el 1% del presupuesto total de la obra. Versteeg planea solicitar una subvención municipal, pero todo dependerá del costo final y de cuándo concluyan las excavaciones, cuya duración aún es incierta.
Los expertos han estado trabajando en la pradera de Versteeg durante semanas, retirando capas de tierra y documentando fragmentos de cerámica, marcas en el suelo y vestigios que apuntan a la existencia de un asentamiento humano que se remonta a la Edad del Bronce Final.
Entre los hallazgos también se encuentran piezas más recientes, como una jarra decorada con la figura de un hombre barbudo, lo que sugiere que el terreno continuó teniendo actividad humana a lo largo de los siglos. El arqueólogo municipal Guido Spanjaard explica que las decoloraciones del suelo indican la presencia de antiguos postes de madera, posiblemente de un establo o una dependencia agrícola primitiva.
El proyecto de Versteeg, que cuenta con permiso desde 2021, albergará 50 vacas, 37 cerdas y 180 cerdos de engorde, todos con acceso al exterior. "Me apasiona la agricultura ecológica. No me atrae la ganadería intensiva", afirma. Sin embargo, el hallazgo arqueológico ha supuesto un importante contratiempo económico: la ley obliga a que quien impulsa la obra financie la investigación previa para evitar la pérdida de patrimonio histórico.
El coste del estudio arqueológico rondará los 25.000 euros, mientras que el nuevo establo superará el millón de euros. Versteeg no se beneficiará de los hallazgos, incluso si encuentran un cofre con oro: "Ni siquiera si encuentran un cofre con oro, tampoco es para mí", bromea.
La normativa contempla ayudas si los costes arqueológicos superan el 1% del presupuesto total de la obra. Versteeg planea solicitar una subvención municipal, pero todo dependerá del costo final y de cuándo concluyan las excavaciones, cuya duración aún es incierta.