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En la oscura noche del sábado, dos adolescentes jóvenes de 15 y 16 años de edad, originarias de Colombia pero criadas en Jaén, fueron encontradas muertas en el Parque de la Concordia, un lugar que solía ser testigo de risas y diversión. La investigación aún no ha revelado quiénes pueden haber sido los responsables de sus finales actos.
Pero lo que es aún más trágico, es saber que estas dos jóvenes habrían sufrido acoso escolar recientemente. Según declaraciones de sus amigos y compañeros, Rosmed, la más joven, había sido víctima de bullying en su instituto de El Valle antes de mudarse a Jaén.
"Rosmed sufrió bullying en su anterior instituto, en El Valle, y es algo de lo que no se había recuperado y estaba muy afectada por ello", relata Andrés, un amigo cercano de la joven. "Ella habría sentido una gran presión y soledad, y eso le ha quedado grabado para siempre".
Y también Sharif, la otra adolescente de 16 años que se quitó la vida, había sufrido acoso escolar en Jaén. Según sus amigos, la situación era grave y habría afectado profundamente a ambas jóvenes.
Estos casos trágicos recuerdan el de Sandra Peña, una joven sevillana que se suicidó tras denunciar acoso y que la Junta de Andalucía comprobó que el colegio no había activado protocolo. Un caso que muestra cómo el acoso escolar puede tener consecuencias devastadoras.
El Ayuntamiento de Jaén ha decreto tres días de luto oficial, mientras que la Universidad de Jaén y otras asociaciones han expresado su conmoción y pesar ante los fallecidos jóvenes. Pero también hay una llamada a la acción: hablar sobre el acoso escolar y buscar ayuda para aquellos que lo padecen.
Un problema que afecta a más de 7,4% de la población de entre 12 y 20 años, según Unicef. Y uno que puede ser prevenido si hablamos y actuamos juntos.
En este momento de dolor y tristeza, es importante recordar que no hay consuelo posible en estos momentos y menos en una situación tan traumática como la de estas dos jóvenes.
Pero lo que es aún más trágico, es saber que estas dos jóvenes habrían sufrido acoso escolar recientemente. Según declaraciones de sus amigos y compañeros, Rosmed, la más joven, había sido víctima de bullying en su instituto de El Valle antes de mudarse a Jaén.
"Rosmed sufrió bullying en su anterior instituto, en El Valle, y es algo de lo que no se había recuperado y estaba muy afectada por ello", relata Andrés, un amigo cercano de la joven. "Ella habría sentido una gran presión y soledad, y eso le ha quedado grabado para siempre".
Y también Sharif, la otra adolescente de 16 años que se quitó la vida, había sufrido acoso escolar en Jaén. Según sus amigos, la situación era grave y habría afectado profundamente a ambas jóvenes.
Estos casos trágicos recuerdan el de Sandra Peña, una joven sevillana que se suicidó tras denunciar acoso y que la Junta de Andalucía comprobó que el colegio no había activado protocolo. Un caso que muestra cómo el acoso escolar puede tener consecuencias devastadoras.
El Ayuntamiento de Jaén ha decreto tres días de luto oficial, mientras que la Universidad de Jaén y otras asociaciones han expresado su conmoción y pesar ante los fallecidos jóvenes. Pero también hay una llamada a la acción: hablar sobre el acoso escolar y buscar ayuda para aquellos que lo padecen.
Un problema que afecta a más de 7,4% de la población de entre 12 y 20 años, según Unicef. Y uno que puede ser prevenido si hablamos y actuamos juntos.
En este momento de dolor y tristeza, es importante recordar que no hay consuelo posible en estos momentos y menos en una situación tan traumática como la de estas dos jóvenes.