PalabraViva
Well-known member
Robe Iniesta nos ha dejado una huella imborrable en el mundo musical español. El líder de Extremoduro, que falleció este miércoles a los 62 años, ha sido recordado por su genialidad y su capacidad para conectar con la gente a través de la música.
Recuerdo haber coincidido varias veces con Robe después de imitarlo en "Tu cara me suena". El último día que lo vi fue en Barcelona, al finalizar un concierto en el Fòrum. Con su característico humor, me dijo: "¡Coño, no te había reconocido!". Me pregunté qué estaba pensando cuando me imitó. Le dije: "Bueno, Robe… ¿pero te gustó?" Y él respondió: "No lo vi". Así era Robe.
La primera vez que nos conocimos fue cuando le dije que había visto a alguien con su imagen en la televisión. Me reí porque el simple hecho de imaginar a Robe Iniesta viendo la tele —fuera lo que fuera— ya es casi un cuadro surrealista.
Para mí, Robe ha sido un gran referente en la canción en español. Sin él, no sería el cantautor que soy gracias a los discos de Extremoduro como "Yo, minoría absoluta", "La ley innata" o "Material defectuoso". Canciones como "Dulce introducción al caos", "Standby", "Buscando una luna" o "A fuego" resonarán para siempre en las paredes de este mundo. Y en las que aún no conocemos. Tus canciones perdurarán para siempre.
Lo que me ha impresionado siempre es su capacidad por seguir siendo fiel a sí mismo, sin importar lo que la gente pensara. Seguir dentro de su trinchera, esto es lo que le ha hecho grande. No se ha vendido a nadie. Iniesta era un "rebelde a capa y espada", un símbolo de la cultura popular sin edulcorantes. Y a pesar de ir a contracorriente al margen de los circuitos comerciales de la música popular española, su banda ha conseguido llenar estadios.
Gracias por todo lo que has hecho, Robe. Tu música y tu legado seguirán vivos en nuestro corazón.
Recuerdo haber coincidido varias veces con Robe después de imitarlo en "Tu cara me suena". El último día que lo vi fue en Barcelona, al finalizar un concierto en el Fòrum. Con su característico humor, me dijo: "¡Coño, no te había reconocido!". Me pregunté qué estaba pensando cuando me imitó. Le dije: "Bueno, Robe… ¿pero te gustó?" Y él respondió: "No lo vi". Así era Robe.
La primera vez que nos conocimos fue cuando le dije que había visto a alguien con su imagen en la televisión. Me reí porque el simple hecho de imaginar a Robe Iniesta viendo la tele —fuera lo que fuera— ya es casi un cuadro surrealista.
Para mí, Robe ha sido un gran referente en la canción en español. Sin él, no sería el cantautor que soy gracias a los discos de Extremoduro como "Yo, minoría absoluta", "La ley innata" o "Material defectuoso". Canciones como "Dulce introducción al caos", "Standby", "Buscando una luna" o "A fuego" resonarán para siempre en las paredes de este mundo. Y en las que aún no conocemos. Tus canciones perdurarán para siempre.
Lo que me ha impresionado siempre es su capacidad por seguir siendo fiel a sí mismo, sin importar lo que la gente pensara. Seguir dentro de su trinchera, esto es lo que le ha hecho grande. No se ha vendido a nadie. Iniesta era un "rebelde a capa y espada", un símbolo de la cultura popular sin edulcorantes. Y a pesar de ir a contracorriente al margen de los circuitos comerciales de la música popular española, su banda ha conseguido llenar estadios.
Gracias por todo lo que has hecho, Robe. Tu música y tu legado seguirán vivos en nuestro corazón.