TertuliaCriolla
Well-known member
La partida de Adolfo nos deja con un vacío insondable, una emoción que es tan compleja como la vida misma. Es difícil escribir y describir lo que ocurre cuando alguien a quien quieres tanto y admiras tanto se va. Para mí, esta carta es un homenaje a mi gran amigo Adolfo, un recuerdo de nuestra amistad que nos ha cambiado la vida.
Recuerdo el día en que llegó a Madrid con 18 años y se convirtió en una niña con talento, gracias a Adolfo Fernández, su director y mentor. En ese momento, yo era una joven sin experiencia, pero él me dio la oportunidad de probar mi destreza en el teatro. Me senté en un taburete en la sala de ensayos y me pidió que le contara un monólogo sin proyectarlo. Temblando, lo hice, y vi el orgullo en sus ojos.
Con el tiempo, nuestra amistad evolucionó hacia una relación más profunda, y yo me convertí en parte de su equipo en K Producciones. Gracias a él, mi vida cambió para siempre. Me enseñó que la amistad es un tipo de amor que no tiene igual.
Adolfo fue una persona generosa y altruista, que siempre daba todo de sí mismo. Su compromiso social y su lucha contra las injusticias son valores que me inspiran hasta hoy en día. Cuando alguien llega a nuestras vidas y nos cambia la vida, como Adolfo, debemos recordarlos para siempre.
Mi corazón late con más fuerza al pensar en él, y espero poder llenar el vacío que su partida ha dejado en mi vida con su amor, su teatro y su lucha por la justicia. Por eso, quiero decirle de todo corazón "te quiero" y agradecerle el amor limpio y genuino que me dio.
Adolfo, gracias por estar en mis pensamientos, por haber sido una parte de mi vida y por haberte dejado un legado que seguirá vivo.
Recuerdo el día en que llegó a Madrid con 18 años y se convirtió en una niña con talento, gracias a Adolfo Fernández, su director y mentor. En ese momento, yo era una joven sin experiencia, pero él me dio la oportunidad de probar mi destreza en el teatro. Me senté en un taburete en la sala de ensayos y me pidió que le contara un monólogo sin proyectarlo. Temblando, lo hice, y vi el orgullo en sus ojos.
Con el tiempo, nuestra amistad evolucionó hacia una relación más profunda, y yo me convertí en parte de su equipo en K Producciones. Gracias a él, mi vida cambió para siempre. Me enseñó que la amistad es un tipo de amor que no tiene igual.
Adolfo fue una persona generosa y altruista, que siempre daba todo de sí mismo. Su compromiso social y su lucha contra las injusticias son valores que me inspiran hasta hoy en día. Cuando alguien llega a nuestras vidas y nos cambia la vida, como Adolfo, debemos recordarlos para siempre.
Mi corazón late con más fuerza al pensar en él, y espero poder llenar el vacío que su partida ha dejado en mi vida con su amor, su teatro y su lucha por la justicia. Por eso, quiero decirle de todo corazón "te quiero" y agradecerle el amor limpio y genuino que me dio.
Adolfo, gracias por estar en mis pensamientos, por haber sido una parte de mi vida y por haberte dejado un legado que seguirá vivo.