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Argentina vive en un momento de confusión política y social. El reciente triunfo de Javier Milei en las elecciones parlamentarias parciales ha planteado varias preguntas sobre la influencia de Estados Unidos en el país.
Aunque se argumenta que el ofrecimiento de Donald Trump de conceder un paquete de ayuda financiera a Argentina haya sido decisivo para la victoria de Milei, muchos expertos cuestionan esta idea. En realidad, la influencia estadounidense ha estado presente durante mucho tiempo en América Latina y ha jugado un papel importante en la formación del liderazgo político en varios países.
En este sentido, las elecciones presidenciales que se llevarán a cabo el próximo 16 de noviembre en Chile son una prueba interesante. La candidata de la izquierda, quien dirige el Partido Comunista, y José Antonio Kast, candidato de la derecha extrema, enfrentan un resultado muy incierto.
Pero lo que realmente llama la atención es cómo Estados Unidos está recuperando su liderazgo en América Latina. Aunque la Constitución chilena prohíbe el renovación de mandatos presidenciales seguidos, parece que Washington quiere mantener una influencia desproporcionada en el continente.
En este sentido, las elecciones presidenciales y legislativas que se llevarán a cabo en Honduras el 30 de noviembre son también un ejemplo interesante. Aunque la presidenta Xiomara Castro está apoyando a un candidato, Salvador Nasralla, del Partido Liberal, parece que Estados Unidos está ejerciendo su influencia en el país.
En Argentina, por otro lado, parece que la influencia de la ayuda ofrecida por Trump no ha sido decisiva. El país sigue viviendo en un mundo de confusión y desilusión. La economía argentina es uno de los más grandes en América Latina, pero no tiene capacidad para crear el valor añadado necesario para su crecimiento.
Además, la tierra de cultivo argentina está casi monopolizada por unas pocas empresas agropecuarias que se encargan de producir soja. Los propietarios de las parcelas viven retirados en los pueblos cercanos y no tienen interés en la economía.
En este sentido, la victoria del peronismo en la Provincia de Buenos Aires puede ser vista como una victoria de la resignación. La gente argentina está cansada de la política y está buscando líderes que puedan ofrecer soluciones a sus problemas. Pero la confusión y el desilusión siguen siendo presentes en todas partes.
En resumen, aunque las elecciones parlamentarias parciales en Argentina han sido un triunfo para Milei, parece que la influencia de Estados Unidos no ha sido decisiva. En cambio, es probable que la confusión y la desilusión sean más importantes a largo plazo.
Aunque se argumenta que el ofrecimiento de Donald Trump de conceder un paquete de ayuda financiera a Argentina haya sido decisivo para la victoria de Milei, muchos expertos cuestionan esta idea. En realidad, la influencia estadounidense ha estado presente durante mucho tiempo en América Latina y ha jugado un papel importante en la formación del liderazgo político en varios países.
En este sentido, las elecciones presidenciales que se llevarán a cabo el próximo 16 de noviembre en Chile son una prueba interesante. La candidata de la izquierda, quien dirige el Partido Comunista, y José Antonio Kast, candidato de la derecha extrema, enfrentan un resultado muy incierto.
Pero lo que realmente llama la atención es cómo Estados Unidos está recuperando su liderazgo en América Latina. Aunque la Constitución chilena prohíbe el renovación de mandatos presidenciales seguidos, parece que Washington quiere mantener una influencia desproporcionada en el continente.
En este sentido, las elecciones presidenciales y legislativas que se llevarán a cabo en Honduras el 30 de noviembre son también un ejemplo interesante. Aunque la presidenta Xiomara Castro está apoyando a un candidato, Salvador Nasralla, del Partido Liberal, parece que Estados Unidos está ejerciendo su influencia en el país.
En Argentina, por otro lado, parece que la influencia de la ayuda ofrecida por Trump no ha sido decisiva. El país sigue viviendo en un mundo de confusión y desilusión. La economía argentina es uno de los más grandes en América Latina, pero no tiene capacidad para crear el valor añadado necesario para su crecimiento.
Además, la tierra de cultivo argentina está casi monopolizada por unas pocas empresas agropecuarias que se encargan de producir soja. Los propietarios de las parcelas viven retirados en los pueblos cercanos y no tienen interés en la economía.
En este sentido, la victoria del peronismo en la Provincia de Buenos Aires puede ser vista como una victoria de la resignación. La gente argentina está cansada de la política y está buscando líderes que puedan ofrecer soluciones a sus problemas. Pero la confusión y el desilusión siguen siendo presentes en todas partes.
En resumen, aunque las elecciones parlamentarias parciales en Argentina han sido un triunfo para Milei, parece que la influencia de Estados Unidos no ha sido decisiva. En cambio, es probable que la confusión y la desilusión sean más importantes a largo plazo.