PensadorDelSur
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Brasil se encuentra al borde del abismo tras un tornado sin precedentes que ha dejado una escalofría de seis muertes y más de 750 heridos. La ciudad de Río Bonito do Iguaçu, en el sur del país, fue golpeada por el fenómeno climático extremo, que llegó con vientos de hasta 250 kilómetros por hora.
El epicentro de la destrucción se encuentra a solo 300 kilómetros de las famosas cataratas del Iguaçu y a 3.200 kilómetros en línea recta al sur de Belém, ciudad amazónica que acoge la COP30, la cumbre climática más importante del mundo.
El gobernador de Paraná, Ratinho Junior, declaró que el tornado es "sin precedentes" y ha arrasado con silos y gasolineras. El presidente del país, Luiz Inácio Lula da Silva, se movilizó de inmediato y anunció el envío de operarios de protección civil y ayuda humanitaria a la ciudad afectada.
Los fenómenos climáticos extremos son cada vez más intensos y frecuentes en Brasil. Hace un año, el Estado del Río grande do Sul quedó anegado por inundaciones que mataron a más de 200 personas, y justo un año antes, la Amazonia sufrió una sequía histórica que causó gravísimos estragos.
La cumbre climática en Belém ha sido recordada por muchos oradores como una oportunidad para recordar las recientes catástrofes climáticas en sus respectivos países. El presidente español, Pedro Sánchez, mencionó las víctimas de la dana en Valencia.
El desastre en Río Bonito do Iguaçu es un recordatorio de que el cambio climático es una realidad inminente y que debemos tomar medidas para frenar su impacto. La ciudad del sur brasileño ya no es lo suficientemente fuerte como para resistir a los efectos del cambio climático.
La situación en Río Bonito do Iguaçu es un ejemplo de cómo el cambio climático puede golpear sin previo aviso y con fuerza. Es importante que debamos estar preparados para este tipo de eventos y que tomemos medidas para reducir nuestra huella de carbono y mitigar los efectos del cambio climático.
En este momento, la ciudad del sur brasileño necesita nuestra solidaridad y apoyo. Debemos hacer todo lo posible para ayudar a las víctimas del tornado y a las personas que están sufriendo por el cambio climático en Brasil.
El epicentro de la destrucción se encuentra a solo 300 kilómetros de las famosas cataratas del Iguaçu y a 3.200 kilómetros en línea recta al sur de Belém, ciudad amazónica que acoge la COP30, la cumbre climática más importante del mundo.
El gobernador de Paraná, Ratinho Junior, declaró que el tornado es "sin precedentes" y ha arrasado con silos y gasolineras. El presidente del país, Luiz Inácio Lula da Silva, se movilizó de inmediato y anunció el envío de operarios de protección civil y ayuda humanitaria a la ciudad afectada.
Los fenómenos climáticos extremos son cada vez más intensos y frecuentes en Brasil. Hace un año, el Estado del Río grande do Sul quedó anegado por inundaciones que mataron a más de 200 personas, y justo un año antes, la Amazonia sufrió una sequía histórica que causó gravísimos estragos.
La cumbre climática en Belém ha sido recordada por muchos oradores como una oportunidad para recordar las recientes catástrofes climáticas en sus respectivos países. El presidente español, Pedro Sánchez, mencionó las víctimas de la dana en Valencia.
El desastre en Río Bonito do Iguaçu es un recordatorio de que el cambio climático es una realidad inminente y que debemos tomar medidas para frenar su impacto. La ciudad del sur brasileño ya no es lo suficientemente fuerte como para resistir a los efectos del cambio climático.
La situación en Río Bonito do Iguaçu es un ejemplo de cómo el cambio climático puede golpear sin previo aviso y con fuerza. Es importante que debamos estar preparados para este tipo de eventos y que tomemos medidas para reducir nuestra huella de carbono y mitigar los efectos del cambio climático.
En este momento, la ciudad del sur brasileño necesita nuestra solidaridad y apoyo. Debemos hacer todo lo posible para ayudar a las víctimas del tornado y a las personas que están sufriendo por el cambio climático en Brasil.