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El mensaje político detrás de la agresión a Claudia Sheinbaum y su respuesta como presidente de México revelan la persistencia de una cultura patriarcal que busca silenciar a las mujeres en los espacios públicos. Un hombre condecido a la ley fue detenido después de atacarla, tocarla y acariciarla sin consentimiento, en un acto de agresión sexual frente a cámara. Este hecho ha sido definido como “un delito” por Claudia Sheinbaum.
Esta agresión no es una excepción, sino una realidad que se repite diariamente en todo el mundo. Es especialmente problemática la falta de protección que ofrece las instituciones frente a estas agresiones y los insultos dirigidos a mujeres políticas.
La violencia machista está presente en todo el arco político, desde los gobiernos hasta los medios de comunicación. En España, la directora del Instituto de las Mujeres, Cristina Hernández, ha denunciado que el hecho de que Sheinbaum haya reportado este caso es importante: el acoso sexual debe ser nombrado y reconocido como lo que es: una forma de violencia.
El caso de Claudia Sheinbaum no es único. En Brasil, varias mujeres políticas han sufrido acoso sexual y agresión machista. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha sido acusado de realizar tocamientos inapropiados a una colega de Igualdad Racial.
En Finlandia, la primera ministra Sanna Marin se enfrentó al escrutinio público sobre sus decisiones y también sobre su vida privada. En Argentina, ocho de cada diez dirigentes políticas han sufrido algún tipo de violencia de género.
El acoso a las mujeres políticas es un problema grave que requiere una respuesta colectiva. Es necesario que se hable de este tema sin temor a ser criticado ni marginado.
Esta agresión no es una excepción, sino una realidad que se repite diariamente en todo el mundo. Es especialmente problemática la falta de protección que ofrece las instituciones frente a estas agresiones y los insultos dirigidos a mujeres políticas.
La violencia machista está presente en todo el arco político, desde los gobiernos hasta los medios de comunicación. En España, la directora del Instituto de las Mujeres, Cristina Hernández, ha denunciado que el hecho de que Sheinbaum haya reportado este caso es importante: el acoso sexual debe ser nombrado y reconocido como lo que es: una forma de violencia.
El caso de Claudia Sheinbaum no es único. En Brasil, varias mujeres políticas han sufrido acoso sexual y agresión machista. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha sido acusado de realizar tocamientos inapropiados a una colega de Igualdad Racial.
En Finlandia, la primera ministra Sanna Marin se enfrentó al escrutinio público sobre sus decisiones y también sobre su vida privada. En Argentina, ocho de cada diez dirigentes políticas han sufrido algún tipo de violencia de género.
El acoso a las mujeres políticas es un problema grave que requiere una respuesta colectiva. Es necesario que se hable de este tema sin temor a ser criticado ni marginado.